Avedon

Charles Chaplin, Karl Rove, Ronald Reagan, George H. W. Bush, Donald Rumsfeld, A.M. Rosenthal, Norman Mailer, Ezra Pound y Robert Oppenheimer; son algunos de los personajes de Portraits of Power, una exposición que estudia la fisionomía del poder.

El nombre de Richard Avedon suele asociarse con el mundo de la fotografía, el retrato y, sobre todo, la moda. Las pasarelas de París, Nueva York y Milán fueron con frecuencia el objetivo de su lente.

Menos conocido hasta ahora es su trabajo periodístico, político, aquel que durante cinco décadas persiguió y retrató a las élites culturales y políticas de Estados Unidos: Andy Warhol y su Factory en el Nueva York de los sesenta, Katherine Graham —la legendaria editora del Washington Post— después de Watergate, miembros clave del movimiento por los derechos civiles en el sur profundo, Vietnam en los setenta, Reagan y la revolución conservadora en los ochenta; Avedon lo abarcó casi todo.

Dar a conocer esta faceta del fotógrafo es el objetivo de Richard Avedon: Portraits of Power, un extraordinario tour de force visual en la Corcoran Gallery de Washington (abierta hasta el 25 de enero) que se puede recorrer como un who’s who de las élites políticas y culturales de Estados Unidos de los años cincuenta a la fecha.

La siguiente es una lista arbitraria e idiosincrática de algunas de mis fotografías y personajes favoritos (con la fecha de su realización en paréntesis).

Donald Rumsfeld (1976), el Secretario de Defensa más joven y más viejo de Estados Unidos. El poseedor del doble título aparece perfectamente engominado, portafolio bajo el brazo —un burócrata en formación— y un rostro jovencísimo, casi irreconocible para los que conocieron a uno de los máximos responsables de la debacle en Irak como jefe del Pentágono de George W. Bush.

Normal Mailer (1962), el púgil por excelencia de las letras norteamericanas; el peso pesado. El escritor de seis esposas que reinventó el periodismo —o al menos lo revolucionó— con Los ejércitos de la noche, su personal versión de la protesta que terminó a las puertas del Pentágono en el otoño de 1967. En la foto aparece risueño, seductor, con el intenso azul de sus ojos visible en el retrato en blanco y negro.

Jack y Jackie Kennedy (3 de enero de 1961), en Florida, días antes de viajar a Washington para convertirse en dos de los mitos más potentes que ha creado la cultura popular estadounidense. Avedon los fotografió por encargo de Harper’s Bazaar. Ella lo ve a él, seducida por el futuro presidente; él tiene la mirada fija en la lente, sereno, a pesar del cargo que está a punto de asumir (el satírico The Onion tituló Black Man Given Nation’s Worst Job el día después de la elección de Obama).

Robert Zimmerman (1965), también conocido como Bob Dylan. En Central Park, con las luz de la lluvia todavía visible en el piso. Cuerpo completo —algo inusual en Avedon—, la silueta del parque fuera de foco, gabardina, manos en las bolsas, mirada intensa, desafiante. Una de las mejores de la exposición.

Claude Eatherly (1963), piloto del Straight Flush, uno de los aviones que participó en la misión del bombardeo a Hiroshima el 6 de agosto de 1945. El retrato es un close-up en el que Eatherly apoya el rostro sobre su mano izquierda; ojos oscuros, pequeños, inescrutables —¿confusión, indiferencia, tormento?—. Su avión, que partió una hora antes, estaba encargado de abrirle el camino al Enola Gay.

Malcolm X (1963), líder de la comunidad negra asesinado en 1965. La fotografía es una de las más peculiares de la exposición: está fuera de foco. Sólo se ve una silueta huesuda, de tez oscura, con lentes, en movimiento. ¿Qué habrá querido decir el fotógrafo?

William Casby (1963), un hombre de raza negra nacido en Algiers, Louisiana, bajo régimen de esclavitud. Se ve el rostro de un octogenario, deformado, débil, con la nariz en el centro geográfico de la imagen. El título de la fotografía es sucinto y suficiente: “William Casby, born a slave, 1963”. Un pertinente recordatorio de cuánto ha avanzado Estados Unidos en los últimos años.

Katherine Graham (1976), la mujer que tomó la decisión editorial más importante en la historia del periodismo: le dio el sí a dos jóvenes reporteros desconocidos llamados Bob Woodward y Carl Bernstein que pedían seguir investigando. El sí de la mujer que aparece con los brazos cruzados, con unos lentes empotrados en el brazo, no sólo derrocó a un presidente mentiroso, encumbró a la prensa como un instrumento efectivo para luchar contra los abusos del poder.

Jon Stewart (2004), el cómico y presentador del programa The Daily Show. Avedon lo fotografió de medio cuerpo —haciendo una mueca que no se sabe si está siendo gracioso o está angustiado— cuando Stewart se consagraba como una de las voces más críticas y sensatas de los medios de comunicación norteamericanos, cuando la presidencia de Bush comenzaba a mostrar síntomas de agotamiento y las piezas se acomodaban para lo que sucedería cuatro años después.

Karl Rove (2004), “el arquitecto”, en palabras del propio Bush. Sonriente, sarcástico, orgulloso. Jamás se imaginó que semanas después de esa fotografía el gigante trasatlántico que con tanto empeño construyó comenzaría a hacer aguas. En el caso de éste el golpe no fue contra un solo témpano: Irak, Katrina, la creciente desigualdad económica, la crisis financiera.

Y, finalmente, Barack Obama (2004), un día después de su famoso discurso en la Convención Demócrata de Boston. Serio, enjuto y sin las canas que hoy comienzan a poblar su cabeza. Avedon fue uno de los primeros que vio la promesa del joven político, entonces senador estatal en Illinois.

El de Obama fue uno de los últimos retratos que realizaría Avedon. Tres meses después, a los 81 años, en la recta final de su proyecto On Democracy que hacía para The New Yorker, murió de un derrame cerebral.

Una lástima, nunca vio en quién se convirtió ese hombre negro de nombre gracioso.