NUEVA YORK— El acceso libre a la información se convierte lentamente en la piedra angular del funcionamiento de los gobiernos modernos; en días recientes la Administración Obama dio un paso fundamental para poner en marcha el esfuerzo más ambicioso en la materia.
Durante la campaña presidencial de 2008 Obama no se cansó de decirlo: de ser elegido presidente, una de sus prioridades más importantes sería poner en marcha el rediseño más ambicioso y exhaustivo en el funcionamiento del Gobierno.
Prometió, entre cosas, repensar la burocracia federal —un gigantesco monstruo de cientos de agencias que en la práctica son las responsables del funcionamiento diario del Gobierno—, modernizar su infraestructura y, más importante aún, poner al alcance de cualquiera la información que genera. Lo llamó Google for government, una plataforma que no solamente transparente su operación, pero que permita que los ciudadanos accedan a ella de manera fácil y construyan a partir de ésta todo tipo de herramientas.
El jueves pasado, sólo 120 días después de haber solicitado una recomendación oficial sobre cómo poner en marcha el esfuerzo, la Administración presentó Data.gov. El primer paso en un esfuerzo de largo aliento que, de ser exitoso, transformará la operación del Gobierno, la interacción de éste con la ciudadanía y la forma en la que ésta se involucra en el diseño mismo del Gobierno.
En esencia, la iniciativa recién lanzada tiene muchas similitudes con el movimiento de código abierto —o software libre— en el mundo de la computación. Durante décadas, el modelo que imperó en esa industria se basó en el sigiloso resguardo de todos los elementos de un sistema informático. Microsoft, el gigante del sector, construyó su imperio justamente sobre esa premisa: vendiendo licencias de un sistema operativo que sólo ellos conocían y podían manipular.
Esas reglas funcionaron hasta que llegó un desconocido programador finlandés, presentó Linux —un sistema operativo que funciona bajo el principio de abrir y compartir la información— y puso patas arriba a la industria informática.
De manera general, podríamos estar ante algo muy similar con el lanzamiento de Data.gov.
El sitio nace con el propósito de convertirse en un gran repositorio público de información relacionada a las actividades del Gobierno. Desde información relativa al medio ambiente y el cambio climático hasta estadísticas económicas, pasando por datos sobre el sistema sanitario y el transporte público.
El objetivo es proporcionar los datos en bruto para que posteriormente se procesen, analicen y a partir de ellos se creen aplicaciones que informen mejor las decisiones gubernamentales y ciudadanas.
Dentro de la Administración lo llaman democratizing data. El lanzamiento de la iniciativa se enmarca en un contexto más amplio de reformas que pretenden modernizar las prácticas del Gobierno y obligarlo a que aproveche los beneficios que ha traído la revolución informática.
Entre las medidas más importantes que se han tomado hasta ahora está la creación de dos oficinas especializadas diseñadas para coordinar e implementar la política tecnológica del gobierno a lo largo y ancho de la burocracia federal. Se trata del CTO y CIO —Chief Technology Officer y Chief Information Officer, respectivamente—.
La primera está encargada del diseño de la política tecnológica macro del Gobierno. En otras palabras, de imaginar el funcionamiento óptimo de éste en 15 o 20 años y comenzar a tomar las medidas necesarias para conseguirlo.
El CIO, por su parte, coordina el flujo de información entre las diferentes agencias del Gobierno. Su trabajo consiste en idear precisamente iniciativas como la que se presentó la pasada semana.
Y un dato importante a tomar en cuenta: sus responsables no se llaman ni Robert Baker, ni John Smith, ni Elizabeth Edwards. Aneesh Chopra y Vivek Kundra son las cabezas de las dos oficinas creadas por Obama. Ambos nacieron en India; ambos están al frente de uno de los mayores esfuerzos de ingeniería gubernamental en la historia del país.
“Necesitamos reestructurar drásticamente la forma en la que organizamos el trabajo” comentó recientemente el segundo después del lanzamiento de Data.gov. El objetivo, detalló, es poner la mayor cantidad de información posible en las manos de los ciudadanos para establecer una relación de colaboración, que nos ayuden a encontrar soluciones a algunos de nuestros principales problemas. “Es un reconocimiento de que el Gobierno no tiene un monopolio ni sobre las mejores ideas ni sobre el camino para encontrar las soluciones a los problemas”, explicó Kundra.
La historia apenas comienza; no habrá que perderla de vista. Aunque por ahora suene todavía como un aburrido rediseño burocrático en los sótanos del Gobierno, no lo es. Todo lo contrario. Son nada menos que los primeros pasos de una transformación mayúscula que cambiará el rostro de la relación entre ciudadanía y Gobierno.