
La guerra y la modernidad. O la modernidad y la guerra. Un grupo de soldados estadounidenses se entretienen en el campamento Harrigan en el sur de Afganistán. En meses —y años— recientes el Pentágono ha tenido que revisar manuales y procedimientos internos para adaptarse a la nueva era de la comunicación ubicua 24/7. De si los soldados pueden portar cámaras digitales —¿alguien recuerda cómo se dieron a conocer los abusos en Abu-Ghraib?— a si pueden escribir blogs personales desde el frente de batalla. Las implicaciones son muchas y están cambiando lentamente la forma en la que se luchan las guerras. © Bruno Domingos/Reuters.



