
En la imagen, la propuesta de ley del partido Demócrata presentada en el Senado y que pasara al pleno en los próximos días. La Cámara de Representantes ya aprobó su versión y, de hacerlo el Senado, los dos órganos conciliarían sus versiones y votarían una última vez. La joven presidencia de Obama se juega mucho con el voto: de aprobarse se apuntaría una crucial victoria que la pondría camino de comenzar a hacer realidad el tipo de transformaciones que se propuso durante la campaña; de ser derrotada, podría tomar un peligroso giro que toque de muerte al resto de la agenda.
Fotografía © Luke Sharett/The New York Times