La cartografía en la era digital

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Hace unos días The New York Times publicaba un artículo en el que abordaba un caso más en el que la combinación de nuevas herramientas digitales y la comunicación ubicua de Internet reescriben las reglas de una industria más. En este caso, la cartográfica. La laboriosa, complicada y costosa actividad de realizar mapas. De lo que se quiera: del barrio a los sistemas de autopistas a precisos y detallados muestrarios de establecimientos comerciales. Las reglas están cambiando.

En años recientes han surgido diversos servicios que alejan la confección de los mapas de las manos de los profesionales y la ponen en las de los ciudadanos —literalmente— de a pie. Miles de voluntarios armados con dispositivos GPS que recorren los confines del planeta con el objetivo de generar documentación más precisa sobre su forma, contornos y cualquier tipo de información geográfica.

OpenStreetMap, por ejemplo, es un proyecto sin fines de lucro con más de 180.000 voluntarios que han colaborado en la confección de mapas de decenas de países. Los voluntarios aportan sus conocimientos locales para trazar nuevos mapas o para hacer más útiles los ya existentes.

En países con información cartográfica limitada o inexistente, se comienzan a ver titánicos esfuerzos comandados por los propios ciudadanos para poner a sus países en el mapa. India y Pakistán son dos ejemplos. Un paquistaní afincado en Glascow utiliza una aplicación en línea para corregir mapas y aportar nuevos datos sobre la geografía de su país natal. Ha hecho ya más de 40.000 entradas.

Google, uno de los jugadores más potentes en la industria, cada vez se especializa más y destina más recursos a su división cartográfica. Google Earth y Google Maps, dos de sus aplicaciones estrella, son sólo la punta de un gigantesco iceberg de información —que sigue creciendo— que apuntala y hace más inteligentes los resultados del buscador. Recientemente, la compañía anunció que lanzará una aplicación de GPS gratuita con funciones turn-by-turn. Un uso sofisticado de información cartográfica que hasta poco sólo ofrecían compañías como TomTom y Garmin a través de costosos dispositivos.

Un caso más en el que nuevas herramientas digitales están poniendo patas arriba a una industria.

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