Apertura

WASHINGTON— Durante la segunda mitad de los años noventa, los avances en las tecnologías de la información y el incremento exponencial de los usuarios de Internet dieron pie a lo que se denominó eGovernment, o la noción de un Gobierno electrónico. En el mismo sentido y durante esos años, la fiebre digital inventó términos como la paperless office o la “supercarretera de la información”.

Nociones que hoy, con el paso de los años y la penetración de las tecnologías de la información en el tejido social, suenan inocentes, incluso pueriles. El eGovernment no era otra cosa que la actualización de las instituciones de Gobierno y sus servicios a la era de las computadoras; algo que en otras industrias había sucedido 20 o 30 años atrás.

Pero los tiempos cambian y las nociones se transforman. Los avances tecnológicos de los últimos 10 años, aunados a la llegada a Washington del primer Gobierno de la era de Internet (o el primer data driven Government, como lo llama un amigo) están redefiniendo lo que se espera de la innovación tecnológica.

De la aburrida noción de eGovernment y el pago de impuestos en Internet estamos pasando al Open Government y la participación y colaboración en línea; de simplemente migrar los servicios de Gobierno de siempre a plataformas digitales a inventar nuevos modelos de relación entre la ciudadanía y las instituciones de Gobierno.

Ayer, la Administración Obama dio un paso importante para profundizar estos cambios y sentar los cimientos de un nuevo modelo de relación entre Gobierno e innovación tecnológica.

En un evento emitido en directo en el portal de la Casa Blanca, los tres cargos más altos de la Administración en este tema —Vivek Kundra, Aneesh Chopra y Macon Phillips—, presentaron la Open Government Directive. Una directiva burocrática que en primera instancia podría ser confundida con cualquiera de las miles de ordenes ejecutivas que publica a diario el Gobierno.

Pero no lo es. Se trata de una apuesta estratégica nunca antes hecha por una Administración: involucrar a la sociedad civil —universidades, organizaciones, empresas, individuos, entre muchos más— a participar en la formulación y ejecución de las políticas públicas.

Una orden directa desde el pináculo de la burocracia a todo el Gobierno federal: abrirse, compartir e innovar.

La directiva presentada ayer es la respuesta a la primera acción que Obama realizó como presidente. El 21 de enero de este año, el presidente recién inaugurado convocó a su consejo de ciencia y tecnología y solicitó un revisión exhaustiva sobre cómo usar las tecnologías de la información para apalancar las acciones de Gobierno.

La respuesta, en la forma de la directiva publicada ayer, se divide en tres.

1) Transparencia. En el lenguaje de la nueva administración, transparencia no equivale a una página de Internet plagada de propaganda gubernamental. “Los datos generados por el Gobierno federal”, explicó Obama hace unos meses, “deben considerarse un activo estratégico”. Una nueva manera de concebir el valor de la información y el uso que el Gobierno puede hacer de ella. “Mi administración tomará las acciones necesarias para dar a conocer información de manera rápida y en formatos que el público puede encontrar y utilizar fácilmente”.

En otras palabras, la información y datos recopilados por el Gobierno dejarán de ser rehenes de la ineptitud burocrática y se pondrán al servicio de la sociedad. Hace sólo 10 años este giro no habría hecho diferencia; hoy, en cambio, se convertirá en el diferenciador estratégico entre gobiernos incompetentes y aquellos capaces de utilizar la innovación tecnológica para atajar sus principales problemas.

2) Participación. “El conocimiento está disperso en diferentes ámbitos de la sociedad”, comentó Obama cuando presentó su propuesta, “la participación ciudadana aumenta la eficacia del Gobierno y mejora la calidad de las decisiones”. La directiva recién publicada instruye a todas las agencias federales a pensar nuevas maneras de involucrar y nutrirse del conocimiento público —de manera similar a la forma en la que lo hacen los proyectos de software libre—.

3) Colaboración. Con la ciudadanía y con las diferentes instituciones del propio Gobierno. En otras palabras, establecer esquemas de colaboración transversales que hagan de la máquina del Gobierno un sistema más eficaz con mayor capacidad de respuesta.

El anuncio de la Casa Blanca supone sólo el primer paso en un largo proceso que, si se recorre con éxito, tendrá como resultado una reconfiguración dramática de cómo se conciben las tareas de Gobierno.

El trayecto será incierto y sinuoso; accidentado y frustrante; sujeto a los reveses a los que siempre se expone la prueba y el error. Pero, al menos, alguien ya lo está intentando.

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  1. Por L’Open Government era això el %d 10UTC %B 10UTC %Y a las %H:%M 04Thu, 10 Dec 2009 04:50:55 +000055.

    […] diu aquesta iniciativa burocràtica? Doncs ho podem resumir, seguin l’estela marcada pel Diego Beas, en tres […]