Una gráfica que ilustra bien tres factores que rápidamente se convierten en importantes barómetros del desarrollo: penetración de la banda ancha, coste de una conexión de una megabyte y la rapidez promedio en la conectividad de un país. América Latina, como sucede con cada vez mayor frecuencia, o no pinta o se ubica a la cola —México, el único país de la región en la lista, se encuentra sólo por delante de Grecia en velocidad, en último lugar en penetración y con uno de los costes más altos en el servicio: receta fiable para el rezago económico—.




