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El acceso a Internet como prioridad de la política exterior estadounidense. Así lo planteó el jueves Hillary Clinton en un esperado discurso de la jefa de la diplomacia norteamericana. “La expansión de las redes de información está formando un nuevo sistema nervioso en nuestro planeta”, aseguró. Mantenerlas, defenderlas y garantizar el acceso.

La cita fue en el Newseum en Washington. El propósito del discurso era enmarcar los esfuerzos del departamento de Estado para utilizar las nuevas herramientas digitales —Internet, redes sociales, SMS, teléfonos móviles, etcétera— para avanzar los intereses de Estados Unidos —entre los diversos departamentos dentro del Gobierno, es el de Estado el que quizá está haciendo los mayores esfuerzos por adaptarse al nuevo paradigma digital—.

“Cuando algo acontece en Haití o en Hunan”, elaboró Clinton, “nos enteramos de ello en tiempo real. La respuesta, también, se produce en tiempo real”. Es este cambio —la velocidad a la que viaja la información— el que transforma las prácticas: del Gobierno, de los ciudadanos, de los medios de comunicación.

La transformación está en la mirilla del departamento de Estado: ¿Cómo afectará a los intereses del Estado? ¿Cómo cambiará la forma en la que se distribuye el poder?¿ Qué papel tendrán los gobiernos en un mundo en el que la información circula libremente?

Son preguntas a las que se comienza a dar respuesta; es el nuevo terreno en el que tendrán lugar algunas de las luchas más importantes del siglo.

“Internet es una red que magnifica el poder y potencial de los otros. Por ello,  creemos que es vital asegurar la libertad de expresión”. Esta libertad, amplió Clinton, ya no se define solamente por la capacidad del ciudadano de asistir a la plaza pública y criticar a su Gobierno sin temer represalias. “Los blogs, el correo electrónico, las redes sociales y los mensajes de texto, han abierto tanto un nuevo frente para el intercambio de ideas como un nuevo blanco para la censura”.

Como en las dictaduras del pasado, ejemplificó Clinton, “los gobiernos de hoy se ceban contra pensadores independientes que utilizan estas herramientas”. El objetivo de la Administración construir un cuerpo legal que equipare el acceso a Internet con derechos fundamentales. “Algunos países han erigido barreras electrónicas que impiden a sus ciudadanos acceder a una parte de las redes del mundo. Censuran palabras, nombres y frases de los resultados de un buscador”.

Esas acciones, aseguró Clinton, contravienen la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza el derecho individual de “no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

De igual forma, Clinton se refirió a los riesgos de seguridad que emanan de la misma conectividad que proporciona la red. “Aunque es claro que las tecnologías de la información están transformando el mundo, no es tan claro cómo los cambios afectarán los derechos humanos y el bienestar de la humanidad”. Del uso de la red por parte de grupos terroristas a la vulnerabilidad de un sistema de comercio cada vez más dependiente de ella.

Y lanzó un advertencia: “Estados, terroristas y aquellos que actúan en su nombre, sepan que Estados Unidos defenderá estas redes”. Una amenaza velada y explícita a la vez dirigida a países como China e Irán y grupos terroristas que han buscado atacar las infraestructuras de comunicaciones. “Aquellos que vulneren el intercambio libre de información representan una amenaza a nuestra economía, Gobierno y sociedad civil”.

La Secretaria de Estado finalizó el discurso hablando de las oportunidades que se abren con estas nuevas herramientas y por qué serán clave para el futuro: “en última instancia, no se trata solamente de la libertad de información; se trata de qué tipo de mundo queremos; sobre si vivimos en un planeta con un Internet, una comunidad global, y un cuerpo de conocimiento común que nos beneficie a todos”.

Se trata de una apuesta estratégica de largo plazo del departamento de Estado: “al proveer a las personas de acceso al conocimiento y mercados potenciales, las redes pueden crear oportunidades que antes no existían”. Internet, los teléfonos móviles y tecnologías similares, asegura Clinton, pueden hacer para el crecimiento económico lo que la Revolución Verde hizo para la agricultura.

Desde el departamento de Estado buscan construir un cuerpo legal que eleve el acceso libre a la información a un derecho universal que algún día esté a la par de, por ejemplo, los derechos humanos; un discurso que convierte el acceso a Internet en una de las prioridades de la política exterior estadounidense.