En medio del entusiasmo provocado por la incursión de Google en el mundo de las redes sociales con la presentación de Google Buzz, la compañía con sede en Mountain View, California hizo otro anuncio la semana pasada que en mi opinión fue mucho más importante que la noticia que se llevó los titulares.
Me refiero a los planes de de implicarse en la búsqueda de fórmulas para acelerar la velocidad a la que se accede y circula la información en la red. Google anunció que comenzará un proyecto piloto para proveer acceso a la red a comunidades de 50.000 a 500.000 habitantes a velocidades de un terabyte por segundo. Sí, 100 veces más rápidas que las actuales. En otras palabras, Google comienza a ensayar con el acceso a Internet de próxima generación. Lo hace 5, 10 o incluso 15 años antes de que conexiones a esas velocidades y las aplicaciones que funcionarían con ellas estén disponibles al público.
El slogan de la iniciativa es ingenioso: Think big with a gig. En el siglo XXI —viene a decir con razón el buscador— el calibre de las ideas estará íntimamente relacionado a la calidad del acceso a la información.
El lanzamiento es importante en varios niveles: de la consolidación de Google como la compañía que por antonomasia investiga el futuro de la red a la validación de que el desarrollo de los países cada vez dependerá más de la capacidad que tengan para transformar tanto sus infraestructuras como sus prácticas de gobierno al nuevo entorno digital.
La apuesta de Google es crear las bases de un nuevo ecosistema digital que lo incorpore todo: del acceso a la propia red, a las reglas que lo regulan, a las búsquedas, a las páginas en las que las personas interactúan. Esto es, asegurarse de que el acceso se convierta en un derecho fundamental que cuente con el menor número de obstáculos posibles. Además de su misión declarada de ordenar toda la información del mundo, me atrevería a decir que el segundo gran objetivo de Google es justamente ése: crear las condiciones para consolidar a la red como el centro neurálgico de la actividad económica y social del siglo XXI. Google apuesta por digitalizarlo todo y llevarlo camino de Internet.
Por lo pronto, la compañía abrió un proceso de solicitudes en el que cualquier ciudadano o consistorio puede proponer a su comunidad o ciudad para ser parte del programa piloto. Seattle, Rochester y Washington, DC ya han anunciado que solicitarán ser consideradas formalmente.
El anuncio de Google se produjo días antes de una importante reunión de la FCC (el ente regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos) en la que el Gobierno federal estableció su estrategia de largo plazo para la inversión en banda ancha. Julius Genachowski, su presidente, anunció el martes que para 2020, Estados Unidos deberá proveer con conexiones de al menos 100 magabytes por segundo a 260 millones de personas. Un ambicioso plan que cuenta con la bendición (y consejo) de Google. Estados Unidos apuesta fuerte: garantizar el acceso a Internet para garantizar el desarrollo social. Una manera completamente nueva de concebirlo. Y, por ahora, Estados Unidos también marca el ritmo, de la mano de Google.
Aquí el vídeo de la presentación oficial:
