Innovación

WASHINGTON— ¿Cómo planear una estrategia de crecimiento de largo plazo? ¿Cómo enfrentarse a un mundo más competitivo en el que el desarrollo necesariamente pasa por costosos procesos de investigación y desarrollo? ¿Cómo, en otras palabras, sentar la base económica del futuro?

A pesar de la parálisis política por la que atraviesa Estados Unidos, el sistema no se detiene y, quizá sin llevarse los titulares, se comienzan a dar una serie de pasos que están moviendo al país del letargo al que lo llevó la pasada Administración.

Tanto desde el Gobierno como desde la iniciativa privada, el país se moviliza ante la toma de conciencia de que en mundo extremadamente competitivo como el actual, o despierta y mantiene el ritmo o perderá terreno respecto a otros países que hacen los deberes con más diligencia.

Buena parte de la reacción pasa por la apuesta en las ciencias, la tecnología y su resultado lógico, la innovación. En varios frentes, se comienza a gestar una respuesta que establece las prioridades de largo plazo del país. Prácticamente todas las iniciativas pasan, de una forma u otra, por abrir el acceso a Internet, ampliarlo y asegurarse de que en un plazo de 10 años Estados Unidos tenga la tecnología de acceso punta.

“El reto de infraestructuras de esta generación”, dijo ayer Julius Genachowski, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (FCC) en la presentación del informe Broadband Adoption and use in America —un estudio detallado solicitado por el Congreso sobre la adopción y uso de Internet—, “es construir la red de comunicación digital más moderna”. Conectar hospitales, negocios, escuelas, gobiernos estatales y ciudadanos. En otras palabras, convertir a la red en la base económica y parte esencial del tejido social del país.

El estudio presentado es un amplio muestrario de cómo utiliza Internet Estados Unidos al comienzo del milenio: quiénes tienen acceso, quiénes no, para qué fines se utiliza y cuáles son las grandes tendencias en su adopción y desarrollo. La FCC se encuentra próxima a lanzar una serie de objetivos y metas de largo plazo que buscan recuperar el liderazgo perdido en este campo.

Algunas de las conclusiones generales las resumo aquí: el 65% de los adultos tienen una conexión de banda ancha en casa; el nivel de ingreso es uno de los factores determinantes, no sólo en el acceso, pero también en el tipo de actividades que se realizan en la red; y, el dato quizá más impactante: una tercera parte de la población no utiliza Internet —por diversas razones y cuya más importante es no contar con recursos suficientes—.

El estudio desgrana los resultados por grupos sociales. Allí también encontramos datos reveladores. Por ejemplo, los dos grupos que menos utilizan la red son los afroamericanos e hispanos. El primero tiene un tasa de penetración del 59%; el segundo de sólo el 49%. Aún más, de aquellos hispanos que decidieron responder a la encuesta en español, el número desciende dramáticamente al 20%. Los otros dos segmentos de la población que se encuentran rezagados son los habitantes de zonas rurales y las personas mayores de 65 años.

El estudio completo diagnostica bien y presenta una clara radiografía de qué grupos están mejor posicionados para beneficiarse de los avances de Internet. Especialmente en el ámbito de la educación y el conocimiento. Según un informe reciente comisionado por Intel, el PIB de Estados Unidos aumentaría en 30% si sus estudiantes volvieran a ser los mejores en ramas como las ciencias, las matemáticas y las ingenierías.

El acceso a la red, aseguró Genachowski ayer, será la clave de la innovación de aquí en adelante. El objetivo desde el Gobierno es tomar todas las medidas posibles para acelerar y extender su adopción; adelantarse lo más posible a los obstáculos que puedan surgir a lo largo del proceso.

Al teléfono le llevo casi 70 años pasar de cubrir al 1% de la población al 75%; a la radio 14 y a la televisión siete; el mismo periodo de tiempo que Internet. Ahora el Gobierno lo quiere acelerar aún más y llegar al 90% para el 2020.

Además del empuje en brindar acceso a la mayor parte de la población, el Gobierno ensaya con la tecnología para reformar el sistema de patentes, abrir y hacer más eficaces diversos procesos de toma de decisión y para, en palabras de Genachowski, “establecer la estructura de la próxima fase de la economía global”. De sentar las bases de la innovación de la próxima generación.