Filtración

Ya contaba en este espacio del surgimiento de WikiLeaks.org, un sitio especializado en filtrar información utilizando los poderes y ubicuidad de la red. Pues el domingo, en lo que algunos ya llaman la filtración más importante de la historia —al menos por la cantidad de información revelada—, la organización soltó una nueva bomba: 75.000 documentos clasificados del Pentágono que detallan los operaciones bélicas en Afganistán desde 2003 y hasta el año pasado. Cientos de miles de páginas con escabrosos detalles sobre el desarrollo de la guerra capaces de escandalizar hasta al general más contumaz.

De cómo se realizó la planeación de la guerra a reportes detallados de muertes de civiles; a la forma en la que los servicios de inteligencia paquistaníes han jugado un doble papel, sirviendo al Gobierno pero también a los grupos terroristas —algo que se sospechaba y ahora se confirma—.

Los documentos revelados contienen caudales de información que tardarán en ser digeridos; también pasará tiempo antes de que se sienten los efectos directos sobre las políticas de la Administración Obama respecto a Afganistán —una operación bélica cada vez más impopular entre la opinión pública que ya entró en su noveno año, la más larga en la que ha estado involucrado Estados Unidos—.

Lo más interesante por ahora es entender cómo se realizó la filtración de WikiLeaks y por qué sólo podría haber sucedido en estos tiempos, los de las redes y la conectividad, donde Internet funge como un inabarcable receptáculo capaz de albergar temas tan disímiles como pornografía infantil, los asuntos más soeces de la imaginación humana así como las formas más refinadas de pensamiento, junto con secretos de Estado. El mismo instrumento sirve para cualquiera de los casos.

El objetivo principal de WikiLeaks es dar a conocer información sobre temas que afectan al público: decisiones políticas, abusos de poder, utilización indebida de recursos, etcétera. Se trate del país que se trate y sin importar las consecuencias para la seguridad del Estado. La organización no tiene sede y su estructura carece de cualquier noción de territorialidad —la han comenzado a clasificar como un nuevo tipo de organización, sin estado, “Stateless”—.

Sus métodos de trabajo son inusuales y casi siempre subrepticios. Hace unos meses la revista The New Yorker publicó un extenso reportaje en el que describe sus técnicas y el tipo de vida de sus miembros: siempre operando desde la clandestinidad, moviéndose constantemente de un país a otro, apoyados por una red internacional de hackers y abogados que facilitan su trabajo.

Sin duda, estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de ente trasnacional con enormes capacidades para impactar no sólo la seguridad del Estado, sino también el debate, los medios y casi cualquier tipo de asunto público. WikiLeaks sólo busca exponer información; otras organizaciones similares surgidas en el futuro podrían tener objetivos más amplios y ambiciosos que reten al Estado de diversas maneras.

La forma en la WikiLeaks dio a conocer la última filtración es particularmente interesante; una explotación dual de los viejos y nuevos medios de comunicación que ha hecho que el impacto de la historia sea aún mayor.

Por el momento se desconoce la fuente que filtró los documentos. Lo que se sabe es que han estado en poder de la organización desde hace meses y que hace unas semanas ésta se acercó a tres de los diarios más prestigiados del mundo para asistir en su difusión —Der Spiegel de Alemania, The Guardian de Reino Unido y New York Times de Estados Unidos—. WikiLeaks logró extraer el compromiso de que no publicaran nada hasta que la organización los hiciera públicos. Y así fue. El domingo por la tarde los colgaron en su web y posteriormente los tres diarios publicaron sus respectivos análisis.

La historia ha tenido un intenso recorrido en los medios mundiales en los últimos días, potenciada por el efecto multiplicador de la red. De alguna manera, podríamos decir que estamos hablando de la primera gran filtración —al menos de un asunto de máxima importancia— de la era de Internet.

La historia dará para mucho a lo largo de los próximos meses; muchos ángulos a analizar y conclusiones a las que llegar. Tanto desde el punto de vista de la conducta de la guerra misma como de los nuevos canales de información que se abren.

Por lo pronto me quedo con una pregunta crucial para todos aquellos que creemos que Internet y las nuevas posibilidades de comunicación están transformando la esfera pública. El efecto multiplicador de la red, es decir, el hecho de que una filtración como esta se revele a muchas más personas, ¿impacta directamente en la manera en la que la clase política toma las decisiones? Pronto lo sabremos. Crucial para entender las nuevas formas de gobernanza.