Golpe

WikiLeaks está de vuelta. En esta ocasión asestando un duro golpe, primero y más importante, al Pentágono y su cultura militar; segundo, a Estados Unidos y su credibilidad en el mundo. Un batacazo, pues, que confirma el poder del sitio web y abre a la luz pública un tesoro de datos sobre la forma en la que el país condujo la guerra en Irak —del número de muertes civiles a algunas de las decisiones estratégicas más importantes de los siete largos años de conflicto bélico—.

Una vez más, Julian Assange, el hacker australiano y fundador del sitio, ha hecho de las suyas: una bomba informativa perfectamente programada que ha caído en las grandes redacciones el viernes por la noche (utilizando, convenientemente, la edición del sábado, un día lento en cuanto a noticias se refiere, para monopolizar la cobertura). En esta ocasión fueron cuatro grandes diarios —a diferencia de la filtración anterior, en la que fueron tres—: The New York Times, Der Spiegel, The Guardian y, novedad, Le Monde.

400.000 documentos militares secretos que descubren algunos de los detalles más importantes sobre la forma en la que el Ejército de Estados Unidos condujo una guerra que se extendió de la primavera de 2003 al verano de este año. Más de siete años de conflicto que costaron cerca de un billón de dólares al tesoro estadounidense y miles de muertes: militares estadounidenses, militares iraquíes y, sobre todo, civiles del país asiático —más de 60.000, revelan por primera vez los documentos recién filtrados—.

La importancia de la información revelada por WikiLeaks, nuevamente, es doble: por los detalles que da a conocer y por la forma en la que el sitio combina las herramientas del viejo y nuevo periodismo para arrojar una bomba mediática que está transformando las dinámicas de los medios de comunicación —tal como sucedió en su última filtración, la de los Papeles de Afganistán, en julio de este año—.

En el epicentro de la revelación se abre un debate a muerte entre aquellos que favorecen la apertura de la información y la revelación de secretos de Estado y aquellos que lo hacen por el secretismo de los órganos oficiales que, escudándose en el argumento de la amenaza a la seguridad nacional, critican el trabajo de organizaciones como WikiLeaks.

Se trata del tercer gran golpe de la organización en menos de un año. Los ya mencionados Papeles de Afganistán, el video Collateral Murder en abril y ahora Irak.

Las dos piezas de información más importantes que revelan los nuevos documentos giran en torno a la carnicería de civiles que se perpetró durante los años de conflicto (el estimado más alto de organizaciones independientes rondaba las 50.000 muertes) y el trato a prisioneros y detenidos. En el primer caso, la gravedad no sólo es la cifra, sino la forma y condiciones en las que se produjeron las muertes. Mucho más brutales y dirigidas a grupos étnicos específicos. La información revelada documenta casos concretos en los que soldados estadounidenses mataron a civiles desde helicópteros, puntos de inspección y operaciones de vigilancia.

El segundo caso escandaliza por el trato de que se le dio a prisioneros de guerra y detenidos a lo largo del conflicto. Especialmente por parte de la policía y el Ejército iraquí.  Y aunque el grado de implicación del Ejército de Estados Unidos no queda del todo claro en la información hecha pública, sí apunta hacia una mayor participación de la que se conocía hasta ahora.

Las implicaciones son muchas y abarcan del deterioro de la imagen de Estados Unidos —especialmente en el mundo árabe— a la relación de la primera superpotencia con sus aliados militares; sus alianzas estratégicas en diferentes partes del mundo y la forma en la que golpeará cómo se tejen.

Por ahora la respuesta oficial se ha caracterizado por el mutismo y la excusa de la amenaza a la seguridad nacional. Aunque el argumento tiene un elemento de verdad, deja abierta la pregunta de hasta dónde respalda el Gobierno la libertad de información.

Una frágil distinción que pone a prueba el vigor de las instituciones y los límites de la información. Otra más de las fronteras con la que WikiLeaks está jugando.

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  1. Por Tweets that mention Golpe | Diego Beas -- Topsy.com el %d 27UTC %B 27UTC %Y a las %H:%M 04Wed, 27 Oct 2010 04:49:09 +000009.

    […] This post was mentioned on Twitter by Sergio Aguirre, Diego Beas. Diego Beas said: Mi nueva columna: WikiLeaks vuelve a asestar un golpe al Estado. http://bit.ly/dvKP4e […]