Adversidad

Rebasado ya el ecuador de su primer mandato y con el segundo discurso del Estado de la Unión pronunciado anoche, la presidencia de Barack Obama entra en un momento especialmente interesante que o lo consagrará como uno de los presidentes más consecuentes de la historia moderna —y lo pondrá camino de la reelección— o sentará las bases de su derrota en noviembre de 2012.

Con el sigilo al que ya nos tiene acostumbrados, la Casa Blanca entró en un proceso de reinvención interna desde la derrota electoral de noviembre que se prolongó hasta ayer. El State of the Union, en síntesis, relanzó las ambiciones de Obama ajustadas a la nueva realidad política de Washington. Un discurso que desde hace meses llevaba generando muchas expectativas y que planteó el complicado reto de explicar cómo va a operar la Administración con un Congreso divido y con una oposición que no cede ni un milímetro.

En reuniones recientes con sus principales lugartenientes, Obama insiste no sólo en que le presenten las mejores ideas en materia económica, en la lucha contra el paro y en política social, además, cuentan algunos en Washington, el presidente exige que las propuestas sean políticamente viables. Una exigencia perfectamente entendible si no fuera porque en el clima político actual las mejores ideas se vuelven inoperantes en la marcada diversidad ideológica.

El discurso de ayer, por tanto, fue un intento por explicar, por trazar una hoja de ruta, que de viabilidad y consistencia al proyecto político de la Casa Blanca en unas condiciones muy distintas a las de enero de 2008.

En un primer término queda claro que el Gobierno da por cerrado el estado de emergencia económico en el que recibió las riendas del país. Se tomaron las acciones pertinentes y hoy las condiciones son otras, creen desde la Administración. Sin embargo, se pregunta el equipo económico, ¿se ha hecho todo lo posible para poner a punto a la economía del país? La respuesta, en este caso, es claramente no.

La visión presentada ayer es una apuesta arriesgada que busca generar una ambiente en el que se debatan a fondo los méritos de las propuestas y caiga por su propio peso lo que tenga que caer. Así, por ejemplo, Obama pacta y se aleja de su agenda y objetivos al proponer congelar el gasto federal durante dos años más a lo ya propuesto en 2010. Una medida claramente diseñada para aplacar a los Republicanos y obligarles a ceder en otros temas más importantes para las ambiciones del presidente.

Entre los cambios importantes a lo largo de estos últimos meses han estado relevos clave en el entorno más cercano a Obama que en muy poco tiempo ya le han dado un sabor diferente a la forma en la que el presidente se relaciona. Tanto con los medios de comunicación como con los incontables grupos de interés que marcan las prioridades en Washington.

El estilo insular y alejado que caracterizó a Obama durante los primeros 20 meses de Gobierno, por ejemplo, ha cambiado por uno más efusivo y cercano que no repara al alejarse de su zona de confort y consultar con todo tipo de personas que no están en su círculo más cercano —un cambio sacado directamente del libreto de Bill Clinton y su experiencia después del batacazo legislativo de 1994—. En los últimos meses, barones del mundo de la industria, financieros de Wall Street —el nuevo jefe de gabinete viene de JP Morgan Chase—o, incluso,  asesores Republicanos, han sostenido reuniones privadas con Obama para asesorarle en diversos temas.

De manera más amplia, el discurso de ayer da el banderazo de salida a las presidenciales de 2012. Obama ha establecido los términos y ahora toca ver cómo reacciona una oposición desbordada de ambición pero carente de propuestas.

A lo largo de los próximos meses tres serán las factores clave a observar en el desarrollo de esta nueva etapa. En primer término, la capacidad que tenga el presidente para reducir la cifra del desempleo. El 9,4% actual tiene que bajar, no hay alternativas; el electorado ni tendrá paciencia ni aceptará excusas. En segundo, Obama tendrá que aprender a defenderse de los embates Republicanos sin aparentar estar en una posición abiertamente a la defensiva. Una tarea extremadamente difícil si tomamos en cuenta la beligerancia de la oposición. Y, en tercer lugar, tendrá que hacer todo esto sin renunciar a su agenda, a su estilo y a la visión de cambio que articuló en 2008.

El trayecto, sin duda, será complicado; pero, si algo ha demostrado Obama en sus más de 10 años en el servicio público es que, ante todo, sobresale en la adversidad.

1 Trackback

  1. Por Tweets that mention Adversidad | Diego Beas -- Topsy.com el %d 26UTC %B 26UTC %Y a las %H:%M 02Wed, 26 Jan 2011 14:46:44 +000044.

    […] This post was mentioned on Twitter by Carlos Mancera and Diego Beas, Diego Beas. Diego Beas said: Nueva columna: El discurso del Estado de la Unión relanza a Obama y abre la lucha por la reelección en 2012. http://bit.ly/hwLjAT […]