La calle conecta con la red

Se miren desde donde se miren los acontecimientos en Túnez y en Egipto de las últimas semanas, es evidente que ambos movimientos de protesta fueron producto de un nuevo clima social, de nuevas condiciones que no existían meses, incluso semanas, antes del estallido. “En un periodo milagrosamente breve de tiempo”, afirma The Economist en su edición más reciente, “un autócrata de Oriente Próximo ha sido derrocado y otro que durante tres décadas ha dominado con puño de hierro al país árabe más poderoso, se tambalea”.

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha permitido que se pongan en funcionamiento en un periodo tan breve mecanismos que en otras condiciones habrían tomado años, incluso décadas, provocar el tipo de reacciones sociales que hemos visto en el mundo árabe en las últimas semanas?

Se ha materializado, sencillamente y quizá como nunca antes, la trillada consigna que afirma que información es poder. Más todavía, en las últimas semanas hemos visto cómo la noción que teníamos de información en el siglo XX —jerárquica, unidireccional y asincrónica— ha dado paso a una nueva versión contemporánea mucho más explosiva: bidireccional, sincrónica y, lo más importante de todo, en red. Tres nuevas características que lo cambian todo. Desde cómo se estructura el poder en la cima del Estado a cómo se articula el descontento social en la calle.

Cómo explicar, si no, que la primera reacción del régimen chino ante los síntomas de contagio de Túnez a Egipto haya sido censurar información en Internet relacionada con las protestas. O, ¿qué nos dice que la primera reacción del Gobierno egipcio, cuando las manifestaciones en la calle se generalizaron, fuera cortar el acceso, primero a Twitter y después a toda la red? O, si estos ejemplos no bastaran, ¿qué nos dice que una de las primeras exigencias impuestas por Obama a Hosni Mubarak cuando hablaron la semana pasada por primera vez desde el comienzo de los disturbios haya sido restablecer acceso a las redes de comunicación?

¿Twitter revoluciones? ¿Facebook como el nuevo catalizador de masas e Internet como agente de liberación de los oprimidos? No exactamente. La realidad es más compleja. El semillero del descontento social y la indignación ciudadana sigue y seguirá estando en la calle, en la opresión y en la incompetencia de los gobiernos. Lo que ha cambiado es la forma en la que estos factores se entremezclan en la era de las redes. La forma, para ser más precisos, en la que se articula el diálogo entre ciudadanía, medios de comunicación y gobiernos; el sentido de los flujos de estas relaciones y el papel que cada uno ocupa.

La red, y una capacidad nunca antes vista de organización, han dotado al ciudadano de una magnífica nueva herramienta que necesariamente le resta poder al Estado. Le quita capacidad de control y erosiona su monopolio sobre ciertos tipos de información. La naturaleza ubicua y descentralizada de la red, sus múltiples nodos —que casi siempre terminan encontrando una forma de circunvalar la censura— y su capacidad para establecer conexiones entre millones de personas en tiempo real, están creando nuevos mecanismos que subvierten el poder del Estado al tiempo que dotan al ciudadano de nuevos canales para ejercer la ciudadanía: para exigir cuentas y, llegado el caso, organizar movimientos como los que ahora estremecen al mundo árabe. Es lo que el académico Joseph Nye llama en su libro más reciente “difuminación del poder”: con mayor frecuencia un número creciente de actividades tienen lugar fuera del alcance de los controles tradicionales del Estado.

En Túnez, recordemos, la gota que colmó el vaso fueron revelaciones de los cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks que exponían al presidente Ben Ali y sus tramas corruptas. Y en Egipto, sólo hizo falta ver por televisión que bastaba con lanzarse a la calle para derrocar a un régimen longevo y corrupto, para imitar su ejemplo y pedir la cabeza de Mubarak.

El papel de los medios de comunicación tradicionales también se ve amenazado en este nuevo ecosistema de la información. Rotas las jerarquías y pulverizado el modelo que vertebró la emisión vertical de información durante siglos, los medios tradicionales ahora se ven obligados a elegir: o rompen sus pactos tácitos con el poder o los nuevos canales les arrebatarán la legitimidad para informar. La diferencia clave en el nuevo modelo es la democratización de la emisión aunada a la velocidad que permiten las nuevas herramientas. La plaza pública se acelera y aplana al mismo tiempo —ello explica en buena medida la irrupción e impacto de una organización como Wikileaks—.

No se trata tanto de la presencia masiva de teléfonos móviles en una manifestación ni de la noción tan reiterada —y equivocada en mi opinión— del ciudadano como periodista (emitir información no es hacer periodismo). Es el acceso mismo a la información, su ubicuidad y la posibilidad de diseminarla de manera mucho más fácil lo que cambia la ecuación. Es el poder, en otras palabras, que otorga tener acceso a la información adecuada en el momento adecuado. No importa si la plataforma es Facebook, Twitter o Al Jazeera; es el conjunto de la red y las sinergias que provoca de donde emana esta nueva forma de poder.

Un nuevo poder que, sin duda, plantea también desafíos preocupantes: ¿cómo exigir responsabilidad a movimientos sin cabeza surgidos del caos y la improvisación que caracterizan la red? ¿Qué sucede una vez que se consigue el objetivo trazado? ¿Se constituye en una fuerza política, se alía a un grupo ya establecido o simplemente desaparece? Preguntas difíciles a las que, por lo pronto, Túnez y Egipto tendrán que encontrar respuesta.

Las lecciones, desde luego, van mucho más allá del mundo árabe. La organización por SMS después del 11-M, la campaña presidencial de Obama en 2008, el impacto de las diversas filtraciones por parte de Wikileaks y ahora, Túnez y Egipto…parte de una misma tendencia en la que el poder de las redes ha comenzado a socavar y sacudir las certezas políticas más enraizadas.

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  1. Por Tweets that mention La calle conecta con la red | Diego Beas -- Topsy.com el %d 12UTC %B 12UTC %Y a las %H:%M 08Sat, 12 Feb 2011 08:26:29 +000029.

    […] This post was mentioned on Twitter by Javier Majan .·., maurosegura. maurosegura said: Muito boa reflexão: Egito, a rua conectada com a rede http://bit.ly/ihAypF […]