El Partido Republicano flirtea con la inmolación

¿Podría el Partido Republicano sufrir la derrota más estrepitosa de su historia en las presidenciales del otoño? ¿Estamos presenciando el derrumbamiento del proyecto conservador que, precisamente, se puso en marcha después de la paliza electoral que recibió el partido en 1964 en la elección entre Lyndon Johnson y Barry Goldwater?

Si la trayectoria actual se mantiene y las primarias del partido se prolongan, la posibilidad es más que real.

El escenario actual no augura buenos presagios: una elección interna extremadamente rijosa, dos candidatos en la delantera con debilidades estructurales profundas y la posibilidad —remota pero real— de una convención a finales de verano en la que se elija al candidato sin tomar en cuenta las votaciones en los estados (una opción que contemplan las reglas del proceso y por la que interesadamente presiona Sarah Palin; podría emerger, cree ingenuamente la ex gobernadora, como candidata de consenso una vez que el resto se destruyan mutuamente).

En las últimas semanas hemos visto cómo el liderato de Mitt Romney vuelve a ser puesto en duda por un candidato menor que le ataca desde la retaguardia y logra restarle suficientes apoyos para impedir la nominación. Ya lo hicieron en su momento Michele Bachmann, Newt Gingrich y Herman Cain. Ahora, el turno es de Rick Santorum. Un católico ultraconservador que pone en duda las bona fides del conservadurismo de Romney y comienza a aglutinar el apoyo del ala más ultra del partido (del Tea Party y de grupos religiosos cristianos que desconfían del mormonismo de Romney).

Santorum es un político de carrera que fue senador por Pennsylvania durante más de una década. Lo llamativo de su ascenso en las últimas semanas tiene dos facetas. La primera, la debilidad crónica de Romney. Una debilidad que, aunque termine logrando la nominación, le pasará una onerosa factura en la campaña general. La segunda, quizá la más preocupante, es comprobar que las fuerzas centrífugas del electorado republicano empujan al partido más y más a la derecha. Cada uno de los candidatos que ha rebasado a Romney en algún momento del proceso lo ha hecho por el carril derecho.

En las últimas semanas Santorum ha radicalizado el discurso y obligado a Romney a abandonar el ápice de sentido común que tenía su campaña. En un discurso reciente, por ejemplo, Santorum caracterizó al gobierno como una fuerza opresiva que conspira en contra de la libertad religiosa. “Está aplastando a las personas de fe”, dijo el candidato, “cuando marginas la fe en este país, cuando eliminas los derechos otorgados por Dios, lo único que queda es la Revolución Francesa…y lo que sigue es la guillotina”. Con esa profundidad lee el candidato la historia; y esa es la vara con la que se mide al resto.

En otros temas el discurso es igual de extremista y desapegado de la realidad. En una cuestión tan importante como la salud reproductiva de las mujeres, Santorum mantiene la línea más radical de cualquiera de los candidatos: se opone al aborto y solo en casos excepcionales en los que la salud de la madre esté en riesgo acepta algunas concesiones. Una posición contraria al consenso social en Estados Unidos, en donde una clara mayoría está a favor de un régimen legal que deje abiertas varias opciones.

En relación al calentamiento global, la posición de Santorum es, una vez más, la más reaccionaria de todas: no existe, el concepto es un invento de un gobierno que solo tiene interés en controlar a sus ciudadanos y regular a sus industrias. El calentamiento global, dijo recientemente ante mineros de una mina de carbón en Ohio, está basado en estudios falsos sin base científica que tienen la misma autoridad que lo que publica una facultad de ciencias políticas.

El problema de fondo para el partido es que la elección interna se ha distorsionado tanto que será muy difícil llegar a noviembre con un discurso medianamente sensato sobre prácticamente cualquier tema. Aunque las primarias siempre se desarrollan en clave interna, en esta ocasión el corrimiento hacia el extremo se ha llevado demasiado lejos.

Hasta hace pocos meses algunos despistados daban a Obama por muerto; hoy, cobra fuerza la posibilidad de que el proyecto conservador que ha dominado directa o indirectamente la política estadounidense durante los últimos 30 años se inmole.

1 Trackback

  1. Por Exaps. Partidos políticos e Internet » Blog Archive » La lucha por el voto joven el %d 25UTC %B 25UTC %Y a las %H:%M 05Sat, 25 Feb 2012 05:17:46 +000046.

    […] Beas se hace una interesante pregunta en su blog: ¿Podría el Partido Republicano sufrir la derrota más estrepitosa de su historia en las […]