El rostro cambiante de la inmigración en EE UU

Tercera semana consecutiva en la que inintencionadamente el tema de la inmigración centra la atención de esta columna. Las noticias se acumulan y los cambios se encadenan a gran velocidad. En esta ocasión me enfoco en un estudio del Pew Research Center publicado la semana pasada que documenta nuevas y muy reveladoras tendencias (dejo la resolución de la Suprema Corte de Justicia del lunes sobre las leyes de inmigración en Arizona para otra ocasión). Las cifras presentadas no solo muestran cómo está cambiando el rostro de la inmigración en Estados Unidos, sino también —y quizá como principal factor condicionante— cómo se están transformando las necesidades y estructuras económicas del país.

El dato fundamental a desgranar es que por primera vez en muchas décadas la inmigración hispana en Estados Unidos deja de ser la mayoritaria. La inmigración asiática la rebasa y se convierte en la fuente principal de nuevos inmigrantes. El estudio, titulado The Rise of Asian Americans, es un mosaico muy amplio que documenta diversos aspectos de la vida de esta comunidad en Estados Unidos. Aquí me centro exclusivamente en los cambios en los patrones de inmigración y su impacto en la economía.

El primer aspecto a tomar en cuenta es la rapidez con la que ha evolucionado la tendencia. En 2000, hace tan solo 12 años, la inmigración hispana en Estados Unidos representaba el 59% del total. La asiática, solo el 19%. A partir de entonces una tendencia inversamente proporcional comenzó a reducir la brecha. En 2006 la proporción ya era de 46% a 29%; en 2008 de 42% a 33%; y en 2010, la última cifra disponible, se había invertido: 31% a 36%.

¿Qué tan grande es y cómo está conformado este grupo? Se calcula que hay alrededor de 18 millones de asiáticos en Estados Unidos. Alrededor del 6% de la población del país (casi 10 puntos por debajo de los hispanos). De estos, la mayoría son de origen chino (4 millones), le siguen los de origen filipino (3,5 millones), indio (3 millones), y vietnamita, coreano y japonés (alrededor de 1,5 millones cada uno).

Entre algunas de las conclusiones del Pew Center, hay una que me interesa particularmente y sobre la que he venido escribiendo en este espacio desde hace algunos años (ejemplos aquí, aquí y aquí). El vuelco fundamental en la tendencia está basado sobre todo en un factor: la demanda de la economía estadounidense de mano de obra altamente calificada. Es decir, en la evolución de una economía que algún día estuvo basada en la agricultura y manufactura a una que hoy se transforma a gran velocidad ya no solo a los servicios, sino a la alta tecnología y el conocimiento.

Es en esa intersección en la que se tiene que entender la caída de la inmigración hispana y el ascenso de la asiática. En el enorme diferencial en los grados de educación y desempeño escolar que existe entre los dos grupos. En la posibilidad de éxito que puede tener una y otra comunidad en dos modelos económicos muy distintos con exigencias muy diversas para aquellos que pretenden añadir valor (y ganarse la vida en el intento). ¿Esto quiere decir que Estados Unidos no necesita mano de obra barata que recoja fruta y empaquete carne? No, evidentemente la sigue necesitando. Lo que sí quiere decir es que el peso (económico) que tenían este tipo de actividades ya no es el mismo (ese mismo efecto se puede observar en un amplio rango de profesiones que se han estancado en buena medida debido al desarrollo tecnológico).

De muestra basta un botón: el reparto geográfico de la población. Aunque existen comunidades asiáticas en prácticamente todos los estados del país, su presencia se concentra en centros económicos clave: el área metropolitana de Seattle y San Francisco (industria tecnológica); Houston (industria petrolera y hospitales); Boston (academia e investigación biotecnológica); Nueva York (finanzas y servicios).

Unos suben y otros bajan. Y no siempre por los cuentos chinos que nos cuentan. En cuanto a oportunidades y atractivo económico, Estados Unidos sigue siendo Estados Unidos. Lo que en definitiva ha cambiado es quién está mejor posicionado para sacar partido.