De la privatización de la ciencia

“For better or worse,” said Steven A. Edwards, a policy analyst at the American Association for the Advancement of Science, “the practice of science in the 21st century is becoming shaped less by national priorities or by peer-review groups and more by the particular preferences of individuals with huge amounts of money.”

—En Billionaires With Big Ideas Are Privatizing American Science en The New York Times.

Creo, en definitiva, que es para peor. De consumarse, la pérdida de la ciencia como bien público —y para fines públicos— sería una tragedia para las economías avanzadas. Un factor, qué duda cabe, de mayor desigualdad social y desarrollo económico asimétrico. Un factor que sin duda acrecentaría —¿e institucionalizaría?— la brecha de lo que Tyler Cowen llama la “cognitive elite. Creo —sigo creyendo— en el estado y, por tanto, en la importancia de las “prioridades nacionales” cuando se decide cómo y en qué se investiga.

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