<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diego Beas &#187; Medios de comunicación</title>
	<atom:link href="http://diegobeas.com/category/temas/medios-de-comunicacion-temas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://diegobeas.com</link>
	<description>Estados Unidos, Obama, Nuevas Tecnologías, Medios de Comunicación, política</description>
	<lastBuildDate>Wed, 19 Jun 2013 10:03:23 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.1</generator>
<cloud domain='diegobeas.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
		<item>
		<title>Los tres legados de Steve Jobs</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2011/08/31/los-tres-legados-de-steve-jobs/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2011/08/31/los-tres-legados-de-steve-jobs/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 05:13:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2011]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Apple]]></category>
		<category><![CDATA[Steve Jobs]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1710</guid>
		<description><![CDATA[La imagen más evocativa del personaje se repetía dos veces al año: el escenario era el Moscone Center de San Francisco; él, en su uniforme militante, vestía invariablemente zapatos deportivos, vaqueros y camisa negra de cuello alto. Se desplazaba de un extremo al otro con las palmas de las manos unidas al frente. Pausado, lacónico, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://diegobeas.com/wp-content/uploads/2011/08/SJobs.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1763" title="SJobs" src="http://diegobeas.com/wp-content/uploads/2011/08/SJobs-e1317892740651.jpg" alt="" width="580" height="259" /></a></p>
<p>La imagen más evocativa del personaje se repetía dos veces al año: el escenario era el Moscone Center de San Francisco; él, en su uniforme militante, vestía invariablemente zapatos deportivos, vaqueros y camisa negra de cuello alto. Se desplazaba de un extremo al otro con las palmas de las manos unidas al frente. Pausado, lacónico, taciturno incluso, presentaba al mundo las nuevas creaciones de su compañía. A punto de finalizar cada una de sus intervenciones, después de dar las gracias y despedir al público, pronunciaba las famosas palabras que ponían nerviosos a sus más fieles seguidores: “<em>There is one more thing</em>”.</p>
<p>Desde este escenario, y durante los últimos quince años, Steve Jobs presentó al mundo uno a uno los productos con los que Apple se convirtió no solo en la empresa tecnológica más grande y rentable del planeta —dejando en el camino a su antigua rival, Microsoft—, sino en todo un símbolo de la economía digital y la era del conocimiento.</p>
<p>Su renuncia la semana pasada como consejero delegado de la compañía pone fin a una de las carreras más brillantes en la historia empresarial de Estados Unidos. Un industrialista de la era de la información que ya comparte honores con los Ford, los Taylor y los Carnegie. Además de su éxito como empresario, Jobs deja en mi opinión tres legados que serán por los que se recuerde al genio de Cupertino.</p>
<p>En orden cronológico, el primero tiene que ver con haber tenido la visión para masificar y democratizar la revolución informática. Sucedió en la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado. Cuando los ordenadores eran máquinas gigantescas, costosísimas y utilizadas principalmente en aburridas y rutinarias tareas empresariales. Con la introducción de el Apple II en 1977 y en mayor medida el Macintosh en 1984, Apple plantó cara al modelo informático industrial y abrió por primera vez una ventana al uso masivo de estas herramientas que muy pocos años después se convertirían en la piedra angular de un nuevo sistema económico y productivo. La educación, las comunicaciones, las finanzas, el periodismo, el cine, la música y hasta la propia democracia se verían afectadas por los cambios que introdujo esta revolución lanzada desde un garaje en Palo Alto.</p>
<p>La segunda gran aportación de Jobs vendría casi 15 años más tarde, después de haber sido apartado del mando de la compañía y, en el inter, haber lanzado el estudio de animación más exitoso de la historia, Pixar. Corría el cambio de milenio, Internet se extendía por todo el planeta y había un nuevo reto a resolver: ¿cómo dejar la rigidez e inmovilismo de los ordenadores personales para dar paso a dispositivos y plataformas más versátiles? Parte de la respuesta la daría Apple el 23 de octubre de 2001. El día que presentó la primera versión del iPod. Un reproductor de música digital que se convertiría en mucho más; la primera iteración en un largo proceso que una década después ha transformado no solo a la industria informática, también a la de la música, la telefonía móvil y la distribución de información. Primero el iPod, después el iPhone y finalmente el iPad el año pasado. Pocos saben que antes de que existiera el iPhone existía un proyecto muy avanzado para lanzar una tableta. Fue Jobs el que ordenó invertir las prioridades y salir primero con un teléfono —el tipo de decisiones estratégicas que hacen la diferencia en la ejecución de una compañía de esas dimensiones—. En 10 años, en suma, Apple consolidó un ecosistema móvil —dispositivos, aplicaciones, música, cine— que la convirtió en la compañía de medios más importante del mundo.</p>
<p>Lo que nos conecta con su tercer legado. Menos asentado que los dos anteriores, la transformación que Jobs ha forzado en los medios de comunicación marcará un punto de inflexión. Sobre todo en la prensa impresa. Tuvo que ser Apple la que puso en jaque a una industria complaciente y fosilizada que se negaba a reconocer que Gutenberg ya no tenía la clave de la distribución de la información. Además de la movilidad que aporta Apple, la compañía californiana ha introducido los soportes —físicos— y el discurso —estético, visual, filosófico— para reinventar por completo la forma en la que concebimos el <em>storytelling</em> de la información. Los cambios que hemos visto hasta ahora son solo el principio de un proceso que hará que en retrospectiva Gutenberg parezca un <em>picapiedra</em> prehistórico —el paréntesis Gutenberg, algunos ya lo llamaban—.</p>
<p>Han sido el tesón y la visión de Steve Jobs las que más han aportado para imaginar y darle forma al mundo después de la imprenta.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2011/08/31/los-tres-legados-de-steve-jobs/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La nueva frontera de la información</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2011/07/06/la-nueva-frontera-de-la-informacion/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2011/07/06/la-nueva-frontera-de-la-informacion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2011 08:18:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2011]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Data journalism]]></category>
		<category><![CDATA[Medios tradicionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevos medios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1639</guid>
		<description><![CDATA[Hace unos días se dieron a conocer los ganadores del Knight News Challenge 2011, un premio auspiciado por la Fundación Knight que galardona la innovación en medios de comunicación. Marca, como ningún otro, la discusión sobre qué se está haciendo y hacia dónde se dirigen los cambios en el nuevo ecosistema de la información. Los resultados de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días se dieron a conocer los ganadores del <a href="http://www.knightfoundation.org/press-room/press-release/knight-foundation-media-innovation-contest-announc/" target="_blank">Knight News Challenge 2011</a>, un premio auspiciado por la <a href="http://www.knightfoundation.org/" target="_blank">Fundación Knight</a> que galardona la innovación en medios de comunicación. Marca, como ningún otro, la discusión sobre qué se está haciendo y hacia dónde se dirigen los cambios en el nuevo ecosistema de la información.</p>
<p>Los resultados de esta edición son importantes porque consolidan una tendencia que tímidamente se venía asomando desde hacía ya algunos años y ahora se impone como una realidad que cualquier medio con sentido de futuro tendrá que enfrentar. Me refiero a lo que se conoce como <em>data journalism</em> —a falta de mejor traducción lo dejaría por ahora en periodismo de datos—. Una nueva forma de leer la realidad que se basa sobre todo en…datos. En la lectura de un interminable torrente de información generado desde por millares de sensores ambientales que ahora están regados por las ciudades hasta las montañas de información y estadísticas que producen las administraciones públicas. Una lectura de difícil digestión que hace casi imposible su interpretación. Cambia, todo cambia.</p>
<p>Gracias al avance de las tecnologías de la información comienzan a surgir formas de leer e interpretar estos datos que, entre otras cosas, están revolucionando el periodismo. Están, más en concreto, añadiendo un <em>data layer</em> —capa de datos— a las informaciones. Es decir, entre el periodista —que fabrica las historias— y los sujetos de las informaciones, está surgiendo una nueva capa intermedia que le añade volumen y, sobre todo, certeza a lo que se cuenta. La transparencia, ahora se dice, es la nueva objetividad.</p>
<p>Según Eric Schmidt, ex consejero delegado de Google, hoy día la humanidad genera cinco exabytes de información cada dos días. El mismo volumen que se creó desde el comienzo de la civilización hasta 2003. Cuidado con la forma en la que se interpreta el dato: no quiere decir que en dos días se genera la misma cantidad de conocimiento; pero sí que estamos generando más datos que nunca. El reto ahora es darles sentido.</p>
<p>Y es aquí donde la última edición del Knight News Challenge viene a cuento. Los principales proyectos premiados intentan atajar precisamente ese reto. Desde diferentes perspectivas y necesidades informativas la mayoría asume que la siguiente gran ola de innovación en el periodismo viene impulsada por los datos.</p>
<p><a href="http://okfn.org/" target="_blank">Open Knowledge Foundation</a>, por ejemplo, es una organización en Reino Unido que tiene uno de los proyectos sobre gasto público más interesantes que he conocido. Su herramienta, Spending Stories —una de las ganadoras—, pone en contexto y explica el gasto público de los gobiernos. Desde pequeños condados en la campiña inglesa hasta los presupuestos del Gobierno nacional. Los desglosa, visualiza y permite que periodistas tradicionales encuentren información en datos a los que antes hubiera sido posible llegar.</p>
<p><a href="http://grassrootsmapping.org/" target="_blank">The Open Laboratory</a>, otro ganador, busca nuevas formas de recolectar información geográfica vía <em>crowdsourcing</em> (la suma de muchos esfuerzos individuales) para crear mapas más precisos que respondan a necesidades concretas. En 2010, días después del vertido de petróleo en el Golfo de México por parte de BP, la organización creó una plataforma para identificar en tiempo real las zonas más afectadas y pronosticar el sentido de las mareas. Ahora la organización se plantea exportar el modelo a nuevos ámbitos.</p>
<p>U <a href="http://overview.ap.org/" target="_blank">Overview</a>, el que personalmente me interesa más. Un intento por darle una fuerte sacudida al agónico mundo de las redacciones. Una herramienta que mira más allá del estrecho mundillo habitual con el que trabajan la mayor parte de los periodistas —agencias de prensa, teletipos, las mismas y cancinas fuentes—. Los cauces de la información se han ensanchado enormemente; la mayoría de los periódicos simplemente no consiguen reflejarlo. Overview busca darle solución al problema. Embeber información de múltiples y muy variadas fuentes y establecer relaciones en datos publicados por gobiernos, organizaciones y la propia ciudadanía. Crear, en otras palabras, métodos para analizar rápidamente grandes volúmenes de información y relacionarla con datos contenidos en miles  —incluso millones— de documentos.</p>
<p>La innovación periodística, en suma, se desplaza: de las complacientes redacciones a nuevos y sofisticados laboratorios de información. El impulso, nuevamente, viene de la nada complaciente cultura de Silicon Valley. Si los medios tradicionales no espabilan, desaparecerán.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2011/07/06/la-nueva-frontera-de-la-informacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palin, Weiner y los nuevos flujos de información</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2011/06/15/palin-weiner-y-los-nuevos-flujos-de-informacion/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2011/06/15/palin-weiner-y-los-nuevos-flujos-de-informacion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 08:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2011]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología y política]]></category>
		<category><![CDATA[Anthony Weiner]]></category>
		<category><![CDATA[Sarah Palin]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1610</guid>
		<description><![CDATA[Dos acontecimientos de los últimos días ponen de relieve la explosividad que contiene el cóctel nuevos medios de comunicación, política y una ciudadanía inquieta e inconforme que cada vez cuenta con más herramientas para saber qué hacen y cómo operan sus líderes electos. Aunque los casos que mencionaré no tienen relación entre sí, ambos ilustran [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dos acontecimientos de los últimos días ponen de relieve la explosividad que contiene el cóctel nuevos medios de comunicación, política y una ciudadanía inquieta e inconforme que cada vez cuenta con más herramientas para saber qué hacen y cómo operan sus líderes electos.</p>
<p>Aunque los casos que mencionaré no tienen relación entre sí, ambos ilustran aspectos distintos pero complementarios de cómo emerge una nueva ecología de la información que cambia las reglas del juego.</p>
<p>El primer caso —rápidamente denominado el primer escándalo político sexual enteramente virtual—, involucra a un congresista del estado de Nueva York aficionado a enviar mensajes con contenidos eróticos a prostitutas, estudiantes universitarias e, incluso, una chica menor de edad.</p>
<p>Lo interesante del caso de Anthony Weiner no es ver (nuevamente) cómo una figura política relevante lanza por la borda su carrera política —se comenzaba a hablar de él como posible sucesor de Michael Bloomberg al frente de la alcaldía de Nueva York—. Tampoco es ver cómo lo medios de comunicación tradicionales convierten el escándalo en interminables paseíllos morbosos que exponen todo tipo de detalles que en el fondo esconden la falta de una agenda informativa real. Lo nuevo, lo interesante, es constatar cómo la nuevas dinámicas de comunicación están cambiando —incluso determinando— el comportamiento de figuras públicas que hoy juegan, aunque no lo sepan, bajo nuevos principios.</p>
<p>Weiner, que comenzó como un congresista poco conocido a nivel nacional, ascendió rápidamente en parte gracias al poder de las nuevas tecnologías y su capacidad para ampliar rápidamente la base de sus seguidores. No solo en el distrito que representaba, sino en diversos sitios del país. Así, por ejemplo, Weiner utilizó estos medios para convertirse en un defensor a nivel nacional del matrimonio entre personas del mismo sexo —con la televisión y los medios de la era analógica le hubiera llevado años construir una reputación en torno al tema; con los medios sociales en Internet lo hizo en poco tiempo—.</p>
<p>En meses recientes y debido al mayor interés suscitado por la figura del congresista, diversos grupos conservadores comenzaron  a monitorizar sus actividades. Rápidamente detectaron mensajes con prostitutas y, recientemente, con la chica menor de edad. Finalmente, el tema estalló la semana pasada cuando una fotografía de Weiner desnudo fue enviada desde Twitter y, posteriormente, filtrada desde allí.</p>
<p>El caso ilustra, entre varias cosas más, cómo la moral pública está siendo transformada desde las propias tripas de las tecnologías de la información. Desde sus tiempos y dinámicas. Ahora, los escándalos sexuales —incluso los virtuales— se desarrollan y valoran desde parámetros distintos.</p>
<p>El segundo caso es el de Sarah Palin y los 24.000 correos electrónicos hechos públicos por el estado de Alaska el fin de semana. Conseguidos por medio de presión periodística y leyes de acceso a la información, son un ejemplo que interesa más por el precedente que establece que por su contenido mismo. Palin, convertida ahora en <em>celebrity </em>conservadora con ambiciones presidenciales, repentinamente se ve sometida a un detallado escrutinio de sus decisiones públicas como gobernadora.</p>
<p>Leyes de acceso a la información eficaces y canales de distribución más directos permiten la difusión masiva e instantánea de miles de comunicaciones que podrían cambiar el curso de la elección de 2012. Si lo hacen o no, por ahora, no es lo que más importa; la importancia radica en que surgen nuevos ámbitos capaces de formar opinión que alteran la manera en la que se forman los consensos políticos.</p>
<p>Ni Weiner ni Palin, por lo que sabemos hasta ahora, cometieron crimen alguno. Ambos, sin embargo, están siendo sometidos a un tipo de escrutinio público completamente nuevo que, más pronto que tarde, cambiará las reglas del juego político. Para bien y para mal, lo privado y lo público ya no son lo que eran.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2011/06/15/palin-weiner-y-los-nuevos-flujos-de-informacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los Papeles de Guantánamo y la Historia</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2011/04/27/los-papeles-de-guantanamo-y-la-historia/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2011/04/27/los-papeles-de-guantanamo-y-la-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 27 Apr 2011 06:31:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2011]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Política exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[George W. Bush]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1558</guid>
		<description><![CDATA[Y van cinco. Los nuevos documentos clasificados publicados el lunes ahondan y ensanchan una de las colaboraciones periodísticas más fructíferas de la historia. Wikileaks, la elusiva organización anti secretos, y The Guardian, The New York Times, Der Spiegel y, sumados posteriormente, Le Monde y el El País. Cinco entregas que, desde distintos ángulos y con diferentes [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y van cinco. Los nuevos documentos clasificados publicados el lunes ahondan y ensanchan una de las colaboraciones periodísticas más fructíferas de la historia. Wikileaks, la elusiva organización anti secretos, y <em>The Guardian</em>, <em>The New York Times</em>, <em>Der Spiegel</em> y, sumados posteriormente, <em>Le Monde</em> y el <em>El País</em>.</p>
<p>Cinco entregas que, desde distintos ángulos y con diferentes niveles de detalle, forman un gran mosaico de la política exterior y las acciones militares de Estados Unidos desde el 11-S.</p>
<p>El vídeo <em><a href="http://www.youtube.com/verify_age?next_url=http%3A//www.youtube.com/watch%3Fv%3D5rXPrfnU3G0" target="_blank">Collateral Murder</a></em>, los Papeles de Afganistán, Irak, los Papeles del Pentágono y ahora, como si de una serie en capítulos se tratase, la última entrega, los Papeles de Guantánamo. Unas revelaciones de menos importancia que las anteriores que tengo la sensación llevan a un cierre los documentos filtrados por el soldado Bradley Manning —el principal sospechoso de haber copiado cientos de miles de archivos clasificados y habérselos entregado a Wikileaks—.</p>
<p>Si confiamos en el agudo instinto periodístico de Julian Assange, el orden de las entregas no ha sido aleatorio. Y, la de este lunes, claramente tiene menos jerarquía, tanto informativa como en los asuntos e informaciones reveladas. Por ello, concluyo que esta colaboración llega a su fin y nos quedamos con el reto de hacer una lectura amplia de todo lo dado a conocer desde abril pasado —una tarea mucho más exhaustiva de la hecha hasta ahora por los diarios que han publicado parte de los cables—.</p>
<p>Los Papeles de Guantánamo cuentan sobre todo detalles del funcionamiento de la prisión en los años posteriores al 11-S. Tocan cuestiones sensibles, como el hecho de que un número significativo de presos sufrían enfermedades mentales, que la relación entre guardias e internos era eminentemente violenta y la incompetencia con la que el sistema judicial trató el asunto. Revelan también algunos de los criterios que los servicios de inteligencia y el ejército utilizaron para determinar a quiénes enviaban a la prisión. Pero, más allá de estos detalles —que en el marco amplio de la política exterior de Estados Unidos carecen de importancia— los nuevos papeles revelan poco.</p>
<p>Su importancia radica más bien en que llevan a un cierre la serie y, sobre todo, en que ayudarán a consolidar la imagen de rampante incompetencia con la que el Gobierno de George W. Bush manejó el asunto. Muy en especial, la de los responsables de la procuración de justicia —¿alguien recuerda al peripatético Alberto Gonzales, el Fiscal General que intentó darle respaldo legal a las acciones del Gobierno con argumentos falaces que vulneraban el derecho internacional y solapaban acciones que podían calificar como crímenes de guerra?—.</p>
<p>Los papeles comienzan a llenar los huecos dejados por una administración opaca que hizo todo lo posible por ocultar el manejo de muchas de sus acciones después del 11-S, especialmente en Abu Ghraib y Guantánamo.</p>
<p><a href="http://www.nytimes.com/2011/04/26/opinion/26tue1.html?_r=1&amp;hp" target="_blank">En un editorial publicado el lunes</a>, <em>The New York Times</em> describe los Papeles de Gunatánamo como un “escalofriante recordatorio del desastre moral y legal creado por el presidente Bush”. Y llama a no olvidar el desprestigio internacional que la prisión en territorio cubano sigue representando para Estados Unidos.</p>
<p>En la era de Twitter y los ciclos de información 24/7, se olvida con facilidad el origen de los problemas y cómo se fueron construyendo determinadas posiciones o conflictos políticos. Después de más de dos años de realizar intentos por cerrar la prisión, el Gobierno de Obama prácticamente se ha dado por vencido debido a la compleja estructura legal que dejó en pie el Gobierno anterior y un sistema político que no le deja mucho margen de maniobra.</p>
<p>Los Papeles de Guantánamo serán útiles, en última instancia, para que algún día los historiadores investiguen y hagan una interpretación amplia y mejor informada de uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos de la política exterior estadounidense.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2011/04/27/los-papeles-de-guantanamo-y-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las lecciones de periodismo de David Leonhardt</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2011/04/20/las-lecciones-de-periodismo-de-david-leonhardt/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2011/04/20/las-lecciones-de-periodismo-de-david-leonhardt/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 20 Apr 2011 07:57:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2011]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[David Leonhardt]]></category>
		<category><![CDATA[New York Times]]></category>
		<category><![CDATA[Pulitzer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1524</guid>
		<description><![CDATA[El fallo de los premios Pulitzer el lunes brinda una excelente ocasión para hablar de uno de los periodistas galardonados por el que tengo una admiración especial. En realidad, mucho más que periodista, se trata de un matemático experto en política económica que ha decidido usar el periodismo como vehículo de discusión de los temas [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El fallo de los premios Pulitzer el lunes brinda una excelente ocasión para hablar de uno de los periodistas galardonados por el que tengo una admiración especial.</p>
<p>En realidad, mucho más que periodista, se trata de un matemático experto en política económica que ha decidido usar el periodismo como vehículo de discusión de los temas e ideas económicas más importantes del momento. Su trabajo define perfectamente el tipo de contenidos por los que los diarios inteligentes y con visión de futuro deberán apostar si no quieren que las nuevas tecnologías les alcancen y vuelvan irrelevantes.</p>
<p>En el fallo del premio los organizadores se limitan a explicar: “A David Leonhardt de <em>The New York Times</em>, por su penetrante análisis de los temas económicos más complicados; del debate del déficit público a la discusión de la reforma sanitaria”. La categoría en la cual ha sido premiado es Comentario.</p>
<p>Léase correctamente la categoría. No dice ni opinión, editorial u otros términos que se suelen utilizar intercambiablemente para referirse a la sección de los periódicos que contienen los textos que no son estrictamente noticia. Los Pulitzer lo llaman Comentario y premian sobre todo la investigación, el análisis y la capacidad de conjuntarlos de una manera en la que temas y decisiones complejas se logren explicar de manera sucinta y comprensible.</p>
<p>Y eso, precisamente, es lo que David Leonhardt hace estupendamente bien. Una combinación de los temas económicos más complicados a los que se enfrenta el país —el déficit, el desempleo, la inversión en I+D, los malos resultados educativos y sus consecuencias económicas, entre muchos más— tratados de una manera en la que no solamente informan el debate público, también incorporan perspectivas que trascienden el mundo estrictamente político.</p>
<p>En julio del año pasado, por mencionar un ejemplo, Leonhardt lanzaba este dardo a la miopía de la clase política: “<em><a href="http://www.nytimes.com/2010/07/28/business/economy/28leonhardt.html?adxnnl=1&amp;adxnnlx=1303288719-6eBxP1mT1ZZnySN2OvcGmg" target="_blank">The Case for $320,000 Kindergarten Teachers</a></em>”. Una columna finamente tejida que pone en perspectiva los beneficios de largo plazo de apostar por la mejor educación posible desde la temprana infancia. “¿Qué influencia tienen los maestros  y compañeros que tuvimos en la guardería durante el resto de nuestras vidas?”, se pregunta el articulista. En síntesis, mucha. Y, por ello argumenta, es fundamental darle un vuelco a la forma en la que se recompensa la enseñanza.</p>
<p>La cifra a la que llega —$320.000 dólares— no es aleatoria. Es un cálculo de economistas de la Universidad de Harvard basado en el aumento en ingresos futuros que tendría un niño que reciba una buena educación desde la guardería. Lo que Leonhardt hace no es otra cosa que informar el debate y exponer la ignorancia de las posiciones políticas que le han dado sustento —comenzando por los gremios sindicales del sector de la educación—.</p>
<p>En otra <a href="http://www.nytimes.com/2010/05/19/business/economy/19leonhardt.html?scp=1&amp;sq=leonhardt%20carbonated&amp;st=Search" target="_blank">columna en mayo del año pasado</a>, Leonhardt abordó la batalla por elevar los impuestos a los refrescos. Además de demostrar claramente que los precios de estas bebidas han caído en más del 30% en los últimos 30 años respecto a una canasta de bienes de alimentos básicos —incrementando significativamente, por tanto, su consumo—, desmitifica los argumentos de <em>lobbies</em> que viven de confundir la discusión pública con argumentos complicados. “Cuando una actividad impone costes en una sociedad, los economistas siempre han aconsejado imponer una tasa”, resume Leonhardt. Con ello se consiguen dos cosas: desincentivar el consumo y conseguir recursos para ayudar a cubrir los daños. El caso del consumo de refrescos y la salud pública no debería de ser mucho más complicado que eso.</p>
<p>Y así podría continuar, con incontables ejemplos de temas económicos bien documentados, argumentados y expuestos. Una <em>rara avis</em> en un escenario en el que la prensa generalista apuesta cada vez menos por la calidad —prefiere el <em>opinionismo</em>—. En palabras de otro de los comentaristas económicos más brillantes de su generación, Ezra Klein —que no me queda la menor duda que algún día ganará el Pulitzer—, lo que hace Leonhardt “no es opinión, tampoco es información en sentido estricto. Es análisis juicioso y sosegado fundamentado en investigación rigurosa”. En las antípodas de lo que hoy hace la mayor parte de la prensa impresa.</p>
<p>Leonhardt sigue ahí y ahora ha sido premiado merecidamente. Una oportunidad, pues, de elegir entre el buen y el mal periodismo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2011/04/20/las-lecciones-de-periodismo-de-david-leonhardt/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Regulación</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2010/12/22/regulacion-2/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2010/12/22/regulacion-2/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 22 Dec 2010 09:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología y política]]></category>
		<category><![CDATA[FCC]]></category>
		<category><![CDATA[Net Neutrality]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1098</guid>
		<description><![CDATA[La Comisión Federal de Comunicaciones se sentó a debatir y aprobar ayer un tema que no por aburrido o burocrático es menos importante. Todo lo contrario: en la era de la información, de WikiLeaks y la comunicación oblicua, se erige como uno de los principales frentes de batalla que redibuja la forma del mundo que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La Comisión Federal de Comunicaciones se sentó a debatir y aprobar ayer un tema que no por aburrido o burocrático es menos importante. Todo lo contrario: en la era de la información, de WikiLeaks y la comunicación oblicua, se erige como uno de los principales frentes de batalla que redibuja la forma del mundo que viene.</p>
<p>Me refiero a la discusión de la neutralidad de la red y la aprobación en Estados Unidos de un reglamento que por vez primera otorga al Gobierno una serie de prerrogativas y competencias sobre cómo regular Internet.</p>
<p>Quizá no es la noticia más emocionante que sale de Washington en los últimos días; pero sí es una que dará mucho de que hablar y será la punta de lanza que siente un modelo legal y marco regulatorio para el resto de los países sobre el papel que deben jugar los gobiernos en la regulación de la red.</p>
<p>La discusión que precedió a la reunión de ayer fue larga, compleja —tanto en cuestiones de infraestructuras técnicas como de tecnicismos legales— y estuvo marcada por el empuje de dos grandes fuerzas que se pueden resumir en dos grupos: proveedores de servicios en la red (Google, Skype, Amazon, etc.) y las compañías de telecomunicaciones que proporcionan la conectividad.</p>
<p>Los primeros, tradicionalmente, se han suscrito a los principios de lo que se conoce como <em>Net Neutrality</em>. Un término acuñado por el académico Tim Wu que aboga por una red en la que no se distinga de manera alguna sobre el tipo de contenidos que viajan por Internet. Es decir, cuenta de la misma manera la página de una gran corporación que una página personal que los datos de una llamada de voz que un sitio de contenidos pornográficos. No se diferencia. Punto.</p>
<p>Las compañías de telecomunicaciones, en cambio, intentan llevar agua a su molino y cambiar el papel de sólo proveedores de infraestructuras que permiten la conectividad a todopoderosos ‘<em>gatekeepers</em>’ que determinen cómo y qué tipos de contenidos se intercambian por sus redes. Dicho de otra manera: mientras Internet fue cosa de pocos, les satisfacía proveer el acceso y cobrar por él; sin embargo, ahora que por la red pasan buena parte de los asuntos públicos, quieren ejercer un nuevo tipo de poder.</p>
<p>Hasta la llegada de la Administración Obama a la Casa Blanca a comienzos de 2009, los proveedores de acceso hacían <em>lobby</em> en Washington por conseguir lo que algunos llaman una red de dos velocidades: una con grandes autopistas y rápida interconectividad —reservada a aquellos que pagan más—; y otra pública y abierta por la que circula  —a menor velocidad— el resto de la información.</p>
<p>Una trampa que haría estallar en pedazos Internet y que nos llevaría por el mismo camino a través del cual se reguló el sistema telefónico en sus inicios —de tal forma que se crearon monopolios que el Gobierno tuvo que enfrentar, combatir y eventualmente partir—.</p>
<p>En el caso de la red el Gobierno intenta mediar entre estos dos intereses y llegar a un punto de acuerdo que le permita comenzar a establecer reglas claras en el futuro. Porque, lo aprobado ayer, es sólo un marco regulatorio general sobre el que se tendrá que trabajar durante los próximos años.</p>
<p>En esencia, el acuerdo alcanzado impide que los proveedores de servicio discriminen en contra de contenidos considerados legales; a cambio, se hace una concesión que muchos consideramos demasiado grande: la de distinguir Internet móvil e Internet fijo. Esto es, separar la forma en que se accede a la red: si se hace por dispositivos móviles, aplicará una regulación; si es por dispositivos fijos, otra.</p>
<p>Se trata de un primer paso que para algunos, incluyendo Tim Berners-Lee, uno de los padres de la web, es un mal necesario. Se tiene que comenzar por algo y aunque la regulación aprobada por la FCC no es la ideal, sí permitirá sentar los cimientos de un andamiaje legal que garantice la unidad y funcionamiento de Internet.</p>
<p>El debate, en suma, no es asunto menor; ni tampoco interés de sólo un puñado. En el fondo se está debatiendo cómo, de qué formas y bajo qué principios tendrá lugar la vida pública del siglo XXI. Los gobiernos del mundo entero deberían poner mucha atención sobre cómo se desarrolla y resuelve este debate en Estados Unidos. Pronto les pasará factura.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2010/12/22/regulacion-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Golpe</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2010/10/27/golpe/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2010/10/27/golpe/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 27 Oct 2010 08:17:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología y política]]></category>
		<category><![CDATA[Irak]]></category>
		<category><![CDATA[Pentágono]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=1033</guid>
		<description><![CDATA[WikiLeaks está de vuelta. En esta ocasión asestando un duro golpe, primero y más importante, al Pentágono y su cultura militar; segundo, a Estados Unidos y su credibilidad en el mundo. Un batacazo, pues, que confirma el poder del sitio web y abre a la luz pública un tesoro de datos sobre la forma en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>WikiLeaks está de vuelta. En esta ocasión asestando un duro golpe, primero y más importante, al Pentágono y su cultura militar; segundo, a Estados Unidos y su credibilidad en el mundo. Un batacazo, pues, que confirma el poder del sitio web y abre a la luz pública un tesoro de datos sobre la forma en la que el país condujo la guerra en Irak —del número de muertes civiles a algunas de las decisiones estratégicas más importantes de los siete largos años de conflicto bélico—.</p>
<p>Una vez más, Julian Assange, el hacker australiano y fundador del sitio, ha hecho de las suyas: una bomba informativa perfectamente programada que ha caído en las grandes redacciones el viernes por la noche (utilizando, convenientemente, la edición del sábado, un día lento en cuanto a noticias se refiere, para monopolizar la cobertura). En esta ocasión fueron cuatro grandes diarios —a diferencia de la filtración anterior, en la que fueron tres—: <em>The New York Times</em>, <em>Der Spiegel</em>, <em>The Guardian</em> y, novedad, <em>Le Monde</em>.</p>
<p>400.000 documentos militares secretos que descubren algunos de los detalles más importantes sobre la forma en la que el Ejército de Estados Unidos condujo una guerra que se extendió de la primavera de 2003 al verano de este año. Más de siete años de conflicto que costaron cerca de un billón de dólares al tesoro estadounidense y miles de muertes: militares estadounidenses, militares iraquíes y, sobre todo, civiles del país asiático —más de 60.000, revelan por primera vez los documentos recién filtrados—.</p>
<p>La importancia de la información revelada por WikiLeaks, nuevamente, es doble: por los detalles que da a conocer y por la forma en la que el sitio combina las herramientas del viejo y nuevo periodismo para arrojar una bomba mediática que está transformando las dinámicas de los medios de comunicación —tal como sucedió en su última filtración, la de los <em>Papeles de Afganistán</em>, en julio de este año—.</p>
<p>En el epicentro de la revelación se abre un debate a muerte entre aquellos que favorecen la apertura de la información y la revelación de secretos de Estado y aquellos que lo hacen por el secretismo de los órganos oficiales que, escudándose en el argumento de la amenaza a la seguridad nacional, critican el trabajo de organizaciones como WikiLeaks.</p>
<p>Se trata del tercer gran golpe de la organización en menos de un año. Los ya mencionados Papeles de Afganistán, el video Collateral Murder en abril y ahora Irak.</p>
<p>Las dos piezas de información más importantes que revelan los nuevos documentos giran en torno a la carnicería de civiles que se perpetró durante los años de conflicto (el estimado más alto de organizaciones independientes rondaba las 50.000 muertes) y el trato a prisioneros y detenidos. En el primer caso, la gravedad no sólo es la cifra, sino la forma y condiciones en las que se produjeron las muertes. Mucho más brutales y dirigidas a grupos étnicos específicos. La información revelada documenta casos concretos en los que soldados estadounidenses mataron a civiles desde helicópteros, puntos de inspección y operaciones de vigilancia.</p>
<p>El segundo caso escandaliza por el trato de que se le dio a prisioneros de guerra y detenidos a lo largo del conflicto. Especialmente por parte de la policía y el Ejército iraquí.  Y aunque el grado de implicación del Ejército de Estados Unidos no queda del todo claro en la información hecha pública, sí apunta hacia una mayor participación de la que se conocía hasta ahora.</p>
<p>Las implicaciones son muchas y abarcan del deterioro de la imagen de Estados Unidos —especialmente en el mundo árabe— a la relación de la primera superpotencia con sus aliados militares; sus alianzas estratégicas en diferentes partes del mundo y la forma en la que golpeará cómo se tejen.</p>
<p>Por ahora la respuesta oficial se ha caracterizado por el mutismo y la excusa de la amenaza a la seguridad nacional. Aunque el argumento tiene un elemento de verdad, deja abierta la pregunta de hasta dónde respalda el Gobierno la libertad de información.</p>
<p>Una frágil distinción que pone a prueba el vigor de las instituciones y los límites de la información. Otra más de las fronteras con la que WikiLeaks está jugando.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2010/10/27/golpe/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El nuevo ecosistema de la información</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2010/08/05/el-nuevo-ecosistema-de-la-informacion/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2010/08/05/el-nuevo-ecosistema-de-la-informacion/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Aug 2010 14:24:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010]]></category>
		<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevos medios]]></category>
		<category><![CDATA[Papeles de Afganistán]]></category>
		<category><![CDATA[Pentagon Papers]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=968</guid>
		<description><![CDATA[Hace apenas unas semanas le preguntaron a Daniel Ellsberg —responsable de filtrar a la prensa los Papeles del Pentágono en 1971— qué habría hecho hoy, en la era de las redes e Internet, si tuviera en sus manos documentos de la misma importancia de aquellos que fueron el principio del fin no sólo de la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace apenas unas semanas le preguntaron a Daniel Ellsberg —responsable de filtrar a la prensa los Papeles del Pentágono en 1971— qué habría hecho hoy, en la era de las redes e Internet, si tuviera en sus manos documentos de la misma importancia de aquellos que fueron el principio del fin no sólo de la guerra de Vietnam, sino también de la presidencia de Richard Nixon.</p>
<p>Sin dudarlo, Ellsberg, un hombre que casi alcanza los ochenta años y que ha hecho del acceso a la información y la transparencia en el gobierno una misión, respondió: compraría un escáner y los subiría a Internet.</p>
<p>El entrevistador, insatisfecho con la respuesta le presionó: “pero, ¿no considera que la prensa aporta algo; es decir, más allá de los datos y la información que contenían los Papeles del Pentágono, no fueron el <em>New York Times</em> y el <em>Washington Post</em> los que proporcionaron el contexto para interpretar lo que sucedía y cambiar el curso de la historia?”</p>
<p>Un Ellsberg escéptico respondió que no estaba tan seguro. Lo importante, enfatizó, es hacer pública la información; ponerla en manos de la opinión pública y dejar que la presión surja de allí; si pasa o no por los filtros de los medios de comunicación ha dejado de ser la clave. ¿De verdad? La semana pasada acabamos de atestiguar la que quizá sea la filtración más importante de la historia —al menos por el volumen de información—. En el centro, una combinación de viejos y nuevos medios que reivindica y refuta a Ellsberg de manera simultánea. Una revelación que, sobre todo, ha puesto de relieve el complejo ecosistema informativo que emerge de Internet, las redes sociales y las posibilidades virtualmente ilimitadas de difundir información; una clara muestra de la pérdida de centralidad de los <em>mass media</em> y de la llegada de nuevas organizaciones con la capacidad de retar y poner en riesgo la seguridad del Estado.</p>
<p>La información filtrada la semana pasada consta de más de 75.000 documentos secretos del Pentágono redactados por operarios militares sobre el terreno. Proporcionan un detallado <em>close up</em> a más de un lustro de conflicto bélico; no se trata tanto de nueva información como de pequeñas piezas de un gran puzzle incompleto que ahora se comienza a revelar. Los documentos ofrecen detalles sobre el papel de los servicios de inteligencia paquistaníes, las muertes de civiles a lo largo del conflicto, aspectos de la estrategia de contrainsurgencia del ejército estadounidense, entre varios más.</p>
<p>¿El responsable de la publicación? WikiLeaks, la elusiva y novel organización a medio camino entre una agencia de inteligencia privada, un ejército de hackers y expertos informáticos y un nuevo tipo de canal de difusión de información. La misma web que en abril publicó un vídeo de una matanza del ejército estadounidense en el centro de Bagdad; la misma que en septiembre de 2008, en plena campaña presidencial en Estados Unidos, publicó los contenidos de una cuenta de correo extraoficial que Sarah Palin utilizaba para evadir las leyes de acceso a la información de Alaska; y la misma que reveló detalles sobre las negociaciones secretas del Gobierno islandés durante la crisis financiera de 2008.</p>
<p>El sitio se define a sí mismo como un servicio público internacional diseñado para proteger a delatores, periodistas y activistas. Aunque no se considera parte de los medios: “no somos prensa”, afirma su fundador, Julian Assange. Son, dice, un grupo dedicado a defender fuentes de información. Lo que WikiLeaks proporciona es la plataforma para realizar las filtraciones: anónimas, sin intermediarios y sin otro objetivo que el de hacerlas públicas; se trate de correos electrónicos personales o de documentos clasificados que pongan en riesgo la seguridad nacional de países.</p>
<p>El objetivo es utilizar la red para desafiar los secretos de Estado y obligar a la clase política a que rinda cuentas y opere de manera más transparente. Un terreno tradicionalmente reservado a los medios de comunicación que hoy, con la apertura de las redes y la multiplicación de los canales de difusión, organizaciones como WikiLeaks han comenzando a disputar.</p>
<p>Estamos ante el surgimiento, en palabras de Jay Rosen de la universidad de Nueva York, de la organización informativa “sin Estado” —<em>stateless</em>—. Es decir, el nacimiento de un nuevo agente capaz de impactar informativamente en prácticamente cualquier país del mundo al tiempo que no se sujeta a ningún tipo de acuerdo tácito o explícito con gobierno nacional alguno —una forma de control a la que siempre han estado sometidos los medios tradicionales—.</p>
<p>Por ello, al margen de los detalles específicos revelados en los Papeles de Afganistán, el quid de la filtración gira en torno a cómo se dio a conocer y qué consecuencias se vislumbran tanto para el Estado como para las propias organizaciones que durante al menos los dos últimos siglos han controlado la forma y los tiempos en los que se distribuye la información.</p>
<p>A diferencia de 1971, cuando se publicaron los Papeles del Pentágono, hoy existen múltiples canales y plataformas para llegar a la opinión pública. WikiLeaks lo sabe, y lo explota. Su decisión de proporcionar el material por adelantado a <em>Der Spiegel</em>, <em>The Guardian</em> y <em>The New York Times</em> fue una astuta medida que sobre todo consideró la ayuda que brindarían para interpretar y hacer digeribles los miles de folios escritos en jerga militar —una posibilidad que no utilizó cuando publicó el vídeo de la matanza en el centro de Bagdad—. En pocas palabras, es David utilizando a Goliat.</p>
<p>Además, en una era en la que el coste marginal de distribuir información ha descendido prácticamente a cero, surge también una nueva manera de valorar las noticias que explica en parte por qué WikiLeaks adelantó la información a tres medios cuidadosamente seleccionados. “Pensarías que entre más importante es un documento, más interés generaría en la prensa”, afirma Assange. “Pero no es así. La clave ahora está en la oferta y demanda. Oferta cero aumenta la demanda, le otorga valor. Tan pronto como un material se publica en la red y su oferta se hace infinita, el valor percibido se reduce a cero”. Una nueva y por ahora confusa lógica que domina ya la era de la sobreabundancia de información.</p>
<p>Hablamos de un trasvase de poder sin precedentes: de los medios tradicionales a nuevos actores cuyo fuerza principal reside en saber utilizar la ubicuidad de la red para cambiar el sentido de los flujos de información; invertir el orden y tomar por asalto aquellos espacios que ya sea por negligencia, incompetencia o complicidad, los medios de comunicación y el Estado han dejado desocupados. Repentinamente y debido al poder de las redes, surge un nuevo tipo de organización capaz de reclamarlos e imponer sus exigencias.</p>
<p>Pero, así como las demandas hoy provienen de una organización que exige transparencia y apertura en los gobiernos, mañana podrían venir de grupos terroristas o el crimen organizado, de especuladores financieros o grupos de interés. El mayor atractivo de las redes —anonimato, <em>viralidad</em>, interconexión—, afirma Evgeny Morozov, estudioso del tema, es también su mayor debilidad. Siempre se han utilizado y se podrán utilizar en cualquier sentido y para cualquier propósito.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2010/08/05/el-nuevo-ecosistema-de-la-informacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Filtración</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2010/07/28/filtracion/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2010/07/28/filtracion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 06:55:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa]]></category>
		<category><![CDATA[Pentágono]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=955</guid>
		<description><![CDATA[Ya contaba en este espacio del surgimiento de WikiLeaks.org, un sitio especializado en filtrar información utilizando los poderes y ubicuidad de la red. Pues el domingo, en lo que algunos ya llaman la filtración más importante de la historia —al menos por la cantidad de información revelada—, la organización soltó una nueva bomba: 75.000 documentos [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://diegobeas.com/2010/06/23/wikileaks/" target="_blank">Ya contaba en este espacio</a> del surgimiento de WikiLeaks.org, un sitio especializado en filtrar información utilizando los poderes y ubicuidad de la red. Pues el domingo, en lo que algunos ya llaman la filtración más importante de la historia —al menos por la cantidad de información revelada—, la organización soltó una nueva bomba: 75.000 documentos clasificados del Pentágono que detallan los operaciones bélicas en Afganistán desde 2003 y hasta el año pasado. Cientos de miles de páginas con escabrosos detalles sobre el desarrollo de la guerra capaces de escandalizar hasta al general más contumaz.</p>
<p>De cómo se realizó la planeación de la guerra a reportes detallados de muertes de civiles; a la forma en la que los servicios de inteligencia paquistaníes han jugado un doble papel, sirviendo al Gobierno pero también a los grupos terroristas —algo que se sospechaba y ahora se confirma—.</p>
<p><a href="http://wikileaks.org/wiki/Afghan_War_Diary,_2004-2010" target="_blank">Los documentos revelados </a>contienen caudales de información que tardarán en ser digeridos; también pasará tiempo antes de que se sienten los efectos directos sobre las políticas de la Administración Obama respecto a Afganistán —una operación bélica cada vez más impopular entre la opinión pública que ya entró en su noveno año, la más larga en la que ha estado involucrado Estados Unidos—.</p>
<p>Lo más interesante por ahora es entender cómo se realizó la filtración de WikiLeaks y por qué sólo podría haber sucedido en estos tiempos, los de las redes y la conectividad, donde Internet funge como un inabarcable receptáculo capaz de albergar temas tan disímiles como pornografía infantil, los asuntos más soeces de la imaginación humana así como las formas más refinadas de pensamiento, junto con secretos de Estado. El mismo instrumento sirve para cualquiera de los casos.</p>
<p>El objetivo principal de WikiLeaks es dar a conocer información sobre temas que afectan al público: decisiones políticas, abusos de poder, utilización indebida de recursos, etcétera. Se trate del país que se trate y sin importar las consecuencias para la seguridad del Estado. La organización no tiene sede y su estructura carece de cualquier noción de territorialidad —la han comenzado a clasificar como un nuevo tipo de organización, sin estado, “<em>Stateless</em>”—.</p>
<p>Sus métodos de trabajo son inusuales y casi siempre subrepticios. Hace unos meses <a href="http://www.newyorker.com/reporting/2010/06/07/100607fa_fact_khatchadourian" target="_blank">la revista </a><em><a href="http://www.newyorker.com/reporting/2010/06/07/100607fa_fact_khatchadourian" target="_blank">The New Yorker</a></em> publicó un extenso reportaje en el que describe sus técnicas y el tipo de vida de sus miembros: siempre operando desde la clandestinidad, moviéndose constantemente de un país a otro, apoyados por una red internacional de hackers y abogados que facilitan su trabajo.</p>
<p>Sin duda, estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de ente trasnacional con enormes capacidades para impactar no sólo la seguridad del Estado, sino también el debate, los medios y casi cualquier tipo de asunto público. WikiLeaks sólo busca exponer información; otras organizaciones similares surgidas en el futuro podrían tener objetivos más amplios y ambiciosos que reten al Estado de diversas maneras.</p>
<p>La forma en la WikiLeaks dio a conocer la última filtración es particularmente interesante; una explotación dual de los viejos y nuevos medios de comunicación que ha hecho que el impacto de la historia sea aún mayor.</p>
<p>Por el momento se desconoce la fuente que filtró los documentos. Lo que se sabe es que han estado en poder de la organización desde hace meses y que hace unas semanas ésta se acercó a tres de los diarios más prestigiados del mundo para asistir en su difusión —<em>Der Spiegel</em> de Alemania, <em>The Guardian</em> de Reino Unido y <em>New York Times</em> de Estados Unidos—. WikiLeaks logró extraer el compromiso de que no publicaran nada hasta que la organización los hiciera públicos. Y así fue. El domingo por la tarde los colgaron en su web y posteriormente los tres diarios publicaron sus respectivos análisis.</p>
<p>La historia ha tenido un intenso recorrido en los medios mundiales en los últimos días, potenciada por el efecto multiplicador de la red. De alguna manera, podríamos decir que estamos hablando de la primera gran filtración —al menos de un asunto de máxima importancia— de la era de Internet.</p>
<p>La historia dará para mucho a lo largo de los próximos meses; muchos ángulos a analizar y conclusiones a las que llegar. Tanto desde el punto de vista de la conducta de la guerra misma como de los nuevos canales de información que se abren.</p>
<p>Por lo pronto me quedo con una pregunta crucial para todos aquellos que creemos que Internet y las nuevas posibilidades de comunicación están transformando la esfera pública. El efecto multiplicador de la red, es decir, el hecho de que una filtración como esta se revele a muchas más personas, ¿impacta directamente en la manera en la que la clase política toma las decisiones? Pronto lo sabremos. Crucial para entender las nuevas formas de gobernanza.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2010/07/28/filtracion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>WikiLeaks</title>
		<link>http://diegobeas.com/blog/2010/06/23/wikileaks/</link>
		<comments>http://diegobeas.com/blog/2010/06/23/wikileaks/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 06:45:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diegobeas</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Ellsberg]]></category>
		<category><![CDATA[Pentagon Papers]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diegobeas.com/?p=919</guid>
		<description><![CDATA[WASHINGTON— Hace unas semanas le preguntaron a Daniel Ellsberg —el responsable de filtrar a la prensa los Pentagon Papers en 1971— qué habría hecho hoy, en la era de las redes e Internet, si tuviera en sus manos documentos de la misma importancia de aquellos que fueron el principio del fin no sólo de la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>WASHINGTON— Hace unas semanas le preguntaron a Daniel Ellsberg —el responsable de filtrar a la prensa los Pentagon Papers en 1971— qué habría hecho hoy, en la era de las redes e Internet, si tuviera en sus manos documentos de la misma importancia de aquellos que fueron el principio del fin no sólo de la guerra de Vietnam, pero también de la presidencia de Richard Nixon.</p>
<p>Sin dudar, Ellsberg, un hombre que hoy casi alcanza la ochentena, respondió: compraría un escáner y los subiría a Internet.</p>
<p>El entrevistador, insatisfecho con la respuesta le presionó: “pero, ¿no consideras que la prensa aporta algo; es decir, más allá de los datos y la información que contenían los Pentagon Papers, no fueron el <em>New York Times</em> y el <em>Washington Post</em> los que proporcionaron el contexto necesario para interpretar lo que estaba sucediendo?”</p>
<p>Un Ellsberg escéptico respondió que no estaba tan seguro. Lo importante, enfatizó, es hacer pública la información; ponerla en manos de la opinión pública y dejar que surja sus efectos; si pasa o no por los filtros de los medios de comunicación, ha dejado de ser importante. De la boca de Ellsberg la aseveración cobra especial importancia. Apodado por Henry Kissinger “<em>the most dangerous man in America</em>”, junto con Garganta Profunda (Mark Felt), es el filtrador más conocido de la historia de Estados Unidos.</p>
<p>Rescato su figura e importancia en un momento en el que difundir información se ha vuelto más fácil que nunca; en el que prácticamente todas las restricciones y barreras se han eliminado y en el que en la mayoría de los casos conocer detalles escabrosos sobre la última intervención militar o mentira de Estado podrían estar a un clic de distancia.</p>
<p>Pero, sobre todo, la rescato al hilo de la creciente importancia que ha cobrado el sitio <a href="http://www.wikileaks.org" target="_blank">wikileaks.org</a> como una de las fuentes de información más importantes en la actualidad sobre secretos oficiales y que está en la mira de múltiples gobiernos, de Washington a Kabul y de Canberra a Londres.</p>
<p>Se trata del sitio responsable de filtrar en abril pasado <a href="http://www.youtube.com/verify_age?next_url=http%3A//www.youtube.com/watch%3Fv%3D5rXPrfnU3G0" target="_blank">unas terroríficas grabaciones</a> en las que soldados del ejército estadounidense a bordo de un Apache disparan indiscriminadamente a un grupo de personas en el centro de Bagdad que saben incluye niños y periodistas.</p>
<p>La misma web que en septiembre de 2008, en plena campaña presidencial, publicó los contenidos de una cuenta de correo extraoficial que Sarah Palin utilizaba para evadir las leyes de acceso a la información de Alaska.</p>
<p>En el centro de la iniciativa del sitio está la convicción de que en la era de Internet no hay información alguna que deba permanecer oculta del público; sea con o sin el consentimiento de los gobiernos; se trate de correos electrónicos personales o documentos que pudieran poner en riesgo la seguridad nacional de países.</p>
<p>Se conoce poco sobre el origen de wikileaks.org. Su fundador, Julian Assange, al que conocí en Barcelona en noviembre pasado, es un hombre enjuto, sigiloso y en estado de alerta permanente. Colaboramos en la organización de una conferencia sobre el uso de las tecnologías de la información y los cambios en el gobierno en la que Assange habló sobre la importancia de utilizar la red para retar los secretos de Estado y obligar a la clase política a ser más transparente. En una segunda conferencia en la que teníamos que haber coincidido en Nueva York a comienzos de este mes, Assange no asistió por razones de seguridad pero se presentó vía videoconferencia desde un lugar no revelado de Australia  —su país natal—.</p>
<p>En las últimas semanas ha trascendido que Assange y su equipo —una red mundial de periodistas, informáticos y abogados— preparan para su publicación dos grandes filtraciones que pondrán en evidencia al Gobierno de Estados Unidos: 260.000 cables secretos entre el Departamento de Estado y su personal en Bagdad y otro video sobre un ataque en Afganistán en el que murieron decenas de niños.</p>
<p>Filtraciones específicas aparte, lo que el surgimiento de una organización como wikileaks.org plantea es un reto a dos instituciones clave de las democracias modernas: el Estado y los medios de comunicación. Ambas basaban su funcionamiento —y en muchos casos su sobrevivencia— en flujos de información limitados y controlados.</p>
<p>Cuando Ellsberg filtró los Pentagon Papers, pasaron meses entre el momento en el que facilitó los documentos al <em>New York Times</em> y cuando finalmente se publicaron —algo a lo que el periódico siempre se reservó el derecho—.</p>
<p>Impensable —imposible— hoy en día. Sin empacho, Ellsberg nombra a Assange su nuevo héroe. Pionero de un nuevo tipo de periodismo. ¿El nuevo-nuevo periodismo?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diegobeas.com/blog/2010/06/23/wikileaks/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
